La Casa Real evita la foto del rey con la presidenta del Parlamento catalán

Forcadell comunica a Felipe VI la investidura de Puigdemont por correo electrónico .

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cristian reino | barcelona
León

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La presidenta del Parlamento de Cataluña, Carmen Forcadell, comunicó ayer de manera oficial al rey Felipe VI la investidura de Carles Puigdemont como nuevo presidente de la Generalitat. Lo hizo, eso sí, por escrito, a través de correo electrónico, «a petición de la Casa Real», según informó la cámara autonómica, un hecho único hasta la fecha y que evitó la foto en La Zarzuela.

El Parlament solicitó el domingo audiencia con el rey para que Forcadell comunicara de manera presencial al monarca la investidura, pero desde la Jefatura del Estado evitaron recibir a la ex presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, la segunda autoridad política de la autonomía, una de las protagonistas de proceso secesionista, impulsora de la declaración independentista del 9-N y que en su estreno como presidenta de la cámara proclamó un «viva la república catalana». «Con la finalidad de cumplir los trámites establecidos en la Constitución y en el Estatuto se agradecería que la comunicación oficial de la presidenta del Parlament de Catalunya a Su Majestad el Rey se realice por escrito, a través del jefe de la Casa», respondió La Zarzuela al escrito de la cámara autonómica.

Existe un antecedente, el de la investidura anterior, en la que la entonces presidenta, Nuria de Gispert, no pudo ser recibida por el rey Juan Carlos I porque se encontraba convaleciente por una operación de cadera. Por tanto, el gesto protocolario de La Zarzuela es inédito en 40 años de democracia, envía un aviso al independentismo y marca un punto de inflexión en la posición de la Jefatura del Estado respecto a la crisis institucional de Cataluña con el resto de España.

Desde las primeras elecciones autonómicas de 1980, el rey de España siempre había recibido a los presidentes de los parlamentos de las comunidades históricas para formalizar su nombramiento. La Zarzuela no dio ninguna explicación oficial ayer al distanciamiento institucional, pues la agenda del rey estaba vacía para todo el día, coincidiendo con el inicio del juicio por el caso Noós. Y como consecuencia, con su gesto, la Casa Real estaba enviando un mensaje en el inicio de la legislatura catalana, en el sentido de que por la vía unilateral y rupturista por la que han apostado las fuerzas independentistas, que pretenden proclamar la secesión en 18 meses, las relaciones institucionales normales se tornarán más frías.

«Quiero transmitir un mensaje de respeto, entendimiento y convivencia», dijo Felipe VI en Gerona a la semana de su coronación. El gesto de ayer rompe esa línea discursiva.

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El gesto de La Zarzuela de no recibir a Forcadell tuvo respuestas dispares en el indepedentismo. Desde ERC, Joan Tardà, afirmó que se trata de un movimiento «deplorable» por parte de la Casa Real, que a juicio del republicano denota una «baja calidad democrática» del rey. Para Tardà es un «menosprecio» al Parlamento catalán. Carles Campuzano, de Convergència, lo calificó de «extraño». Desde la ANC, en cambio, celebraron que el monarca ya haya «desconectado» de Cataluña, y en la CUP lo valoraron como un «orgullo para los catalanes, porque el rey español no tendrá nunca la legitimidad democrática del Parlamento catalán». La presidenta de la cámara aseguró que esta circunstancia «no altera» el calendario previsto para la toma de posesión de Puigdemont.