Si no hay garantía de acuerdo el rey no propondrá otro candidato
El monarca ya advirtió a Iglesias que los aspirantes han de presentar un «proyecto avanzado».

Los equipos negociadores del PSOE (izquierda) y Ciudadanos, durante la reunión que mantuvieron ayer. kiko huesca
p. de las heras | madrid
Es probable que Mariano Rajoy perdiera para siempre su oportunidad de ser candidato a la investidura cuando el pasado 22 de enero declinó el ofrecimiento del rey. Y es consciente de ello. El presidente en funciones viene repitiendo que, en caso de que Pedro Sánchez fracase, someterá a votación del Congreso su proyecto de Gobierno, pero siempre añade una coletilla que no es en absoluto baladí: «si tengo los apoyos suficientes». Lo contrario sería incoherente con el discurso defendido desde que rechazó dar el paso («ir sin los apoyos suficientes habría sido engañar a los españoles»). Pero aunque cambiara de opinión no lo tendría fácil. Fuentes cercanas a la Casa del Rey sostienen que el monarca no propondrá ya otro candidato si no cuenta con garantías de acuerdo.
Es una premisa que dan por hecho dirigentes de PP y PSOE y que apuntalan media docena de juristas consultados. La mayoría matizan que sería conveniente regular en el futuro el procedimiento constitucional de formación de Gobierno porque esta legislatura, que ha traído consigo un sinfín de situaciones inéditas, ha demostrado que la legislación actual contiene lagunas, pero también coinciden en una misma interpretación. «La ronda de consultas con el rey -dice un reputado constitucionalista con fuerte ascendiente sobre Felipe VI- no está para decirle lo que cada uno quiere o deja de querer sino para facilitarle las cosas; al rey hay que ir con el trabajo hecho».
Eso significa que una investidura fallida de Pedro Sánchez el próximo 5 de marzo no implicaría sin más que vaya a correr la lista y que uno tras otro los líderes del resto de formaciones pueda pedir la vez. La advertencia es importante porque el artículo 99.4 de la Constitución señala que si el candidato propuesto en primera instancia por el jefe del Estado no obtuviera la confianza del Congreso ni en primera votación (por mayoría absoluta) ni en una segunda celebrada 48 horas después (por mayoría simple) «se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores», es decir, previa consulta del Monarca a aquellos portavoces designados por los grupos políticos con representación en la Cámara baja.
Algunos constitucionalistas creen, por ese motivo, que llegado el caso, el rey debería abrir una nueva ronda de contactos, como las que celebró entre el 18 y 22 de enero y, tras la renuncia de Rajoy, entre el 27 y 2 de febrero. Esa es, por ejemplo, la tesis del Gobierno. Sin embargo, los expertos insisten en que esta vez sólo debería proponer un nuevo candidato, o el mismo si se le presenta un acuerdo viable. Otros sostienen incluso que ni siquiera debería celebrar nuevas audiencias hasta que el Congreso, a través de su presidente, le traslade que hay alguien con opciones.
No hay que olvidar que ya en la segunda ronda de contactos Felipe VI trasladó a Pablo Iglesias, según relató él mismo, que quien quiera ser candidato ha de presentar un «proyecto avanzado». El mensaje cobra aún más fuerza a la luz de lo que puede venir. Eso sí, la advertencia también vale para Sánchez. Si quisiera intentarlo una vez más, tendrá que demostrar al rey que cuenta con los votos para hacerlo.