Rajoy apunta a la repetición de elecciones el próximo 26 de junio

Su equipo trabaja para que el rey devuelva la pelota de la investidura al Partido Popular.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, a su llegada a la cumbre de líderes de la Unión Europea. JULIEN WARNAND

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León

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nuria vega | madrid

«Lo más probable es que haya elecciones el 26 de junio». Pocas veces Mariano Rajoy se ha explicado con tanta nitidez como lo hizo ayer con sus socios en el Consejo Europeo. En plenas cábalas en España sobre futuribles e hipotéticas sumas de escaños para alumbrar un Gobierno, el presidente en funciones viajó a Bruselas y despejó el entuerto. Ya no es que conceda nulas posibilidades de éxito a Pedro Sánchez en su investidura, es que da prácticamente por descartada la opción de que él mismo pueda recuperar la pelota si el PSOE no consigue formar Gobierno.

«Tenemos sesión de investidura en marzo, pero yo creo que no va a salir», confesó en una conversación informal en la que apuntó a la repetición de los comicios. Entre sus interlocutores, el primer ministro británico, David Cameron, enseguida sacó conclusiones. «Entonces, tuviste elecciones en Navidad y ahora en verano, ¡lo intentas todo!», bromeó en un momento captado por las cámaras. Desde luego, el panorama, tal y como lo pintó el jefe del Ejecutivo también a su colega estonio, no tiene fácil arreglo, sobre todo por la fragmentación de las mayorías en el Congreso. «Uno, 69 (diputados); otro, 40; luego hay algunos con siete u ocho. Un lío enorme». Con ese escenario, Rajoy entiende que «está muy complicado» tejer un pacto de legislatura.

En La Moncloa reconocían ayer que si, además, el rey necesita garantías de acuerdo antes de nombrar un nuevo candidato, el presidente va a tener que emplearse a fondo para jugar la remota opción de intentar ser reelegido en el Congreso. A pesar de la falta de confianza, el equipo de Rajoy prepara ya el terreno para un escenario en el que el PSOE falle en su intento de formar Gobierno y los populares puedan hacerse mínimamente con el juego. Pero la dificultad es extrema. El vicesecretario del PP, Javier Maroto, admitió ayer que a la investidura se acude con los apoyos «cerrados». Y, hoy por hoy, el jefe del Ejecutivo sólo ha podido constatar, según se esfuerza en aclarar, una mayoría absoluta de votos en su contra. La estrategia del entorno de Rajoy se podría dividir, por ahora, en dos fases y siempre encaminada a lograr en última instancia un Gobierno de gran coalición encabezado por el PP.

En primer lugar, y hasta que el 5 de marzo se produzca la segunda votación de investidura de Pedro Sánchez, se trabaja tan sólo por conservar abiertos los canales de comunicación con Ciudadanos. Tras el encuentro de la semana pasada entre el presidente y Albert Rivera, se han mantenido conversaciones discretas.

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La segunda parte del plan es la complicada. Si Sánchez no alcanza La Moncloa, el día después Rajoy comenzará a conversar con Ciudadanos con la aspiración de atraer al PSOE. Fuentes del PP aseguran estar dispuestas a valorar el documento de reformas en el que trabajan Rivera y los socialistas para intentar aunar posturas. Pero conseguir que el segundo partido más votado esté dispuesto a variar sus planteamientos y acepte pactar un Gobierno del PP parece una tarea bastante ambiciosa.