investidura
Rajoy obvia las presiones y dice que no se rendirá
El líder del PP rechaza participar en el «espectáculo» de las conversaciones de PSOE y Cs.

Rajoy intervino en un acto de Nuevas Generaciones. ISMAEL HERRERO
nuria vega | madrid
La noche del 20 de diciembre el suelo de Mariano Rajoy se volvió inestable. Perdido el pilar de la mayoría absoluta, la estructura se tambaleó. Desde entonces no ha habido semana fácil de gestionar para el PP. Primero, el portazo del PSOE a la gran coalición llevó al presidente, en un giro inesperado, a optar por no defender su investidura. Después, el partido se vio obligado a capear el temporal de la corrupción en Madrid y Valencia, con Rita Barberá atrincherada en su escaño del Senado y los vicesecretarios hartos de los escándalos. Y como colofón, comenzaron a surgir en público voces que cuestionan el liderazgo de la formación. Pero el jefe del Ejecutivo en funciones ha sabido encontrar su bálsamo en los fines de semana de mítines y vítores. «No me voy a rendir nunca», proclamó ayer ante las Nuevas Generaciones de la formación.
Reivindicarse casi se ha convertido en una necesidad vital para Rajoy. En su entorno admiten que su continuidad nunca ha estado tan en entredicho como ahora, y de ahí que el presidente valore de manera especial los gestos «de afecto y cariño» que ha recibido en Galicia y Castilla-La Mancha. Si el domingo pasado los populares de Pontevedra trataron de contrarrestar con su apoyo los efectos del repudio expresado por el Ayuntamiento de la ciudad, la alcaldesa popular de Guadamur, Toledo, puso ayer su granito de arena con una distinción. «En un lugar me declararon persona non grata y éste es el primer pueblo de España que me declara persona muy grata», agradeció el jefe del Ejecutivo.
En la primera fila del Teatro Auditorio del municipio, María Dolores de Cospedal, aplaudía satisfecha. También su labor como secretaria general del PP se vio reconocida. «Gracias por tu trabajo, esfuerzo y lealtad, te ha tocado casi siempre lo más difícil», valoró el presidente.
«Voy a seguir luchando por España, por los 7.300.000 españoles que confiaron en el PP», proclamó Rajoy, alentado por los gritos de «presidente, presidente» y orgulloso de no haber variado su posición desde el día después de las elecciones. Tres meses después de los comicios, su aspiración sigue siendo poder alcanzar la alianza con el PSOE que le garantice una legislatura más en La Moncloa.
Será después de Semana Santa cuando el jefe del Ejecutivo solicite un encuentro cara a cara y no entre equipos negociadores, como pretenden Sánchez y Rivera. «Si alguien quiere hablar -aclaró Rajoy-, nosotros estamos dispuestos a hablar, pero no a continuar con un espectáculo que no conduce a parte alguna». El presidente se resiste a secundar el pacto a dos del PSOE y Ciudadanos, partidos que a su juicio han «sindicado sus esfuerzos». Acepta de ambos que pretendan «echar» a los populares y derogar sus reformas. «Pero, hombre, que esas dos cosas no las hagan con nuestros votos, porque esto ya puede sonar a broma», reprochó.