Mario Conde escondió su patrimonio en ocho países
La Fiscalía alertó en 2012 de que ocultaba bienes del caso Banesto.
J. A. Bravo | MAdrid
Hasta ocho países distintos y una decena de empresas, la mayoría de carácter instrumental, fueron utilizados por Mario Conde para repatriar de forma progresiva a España parte de los 13,3 millones de euros que habría repatriado de forma presuntamente ilegal a España desde 1999 hasta la actualidad. Así al menos lo estiman los miembros de la Fiscalía Anticorrupción y de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que llevan con estas pesquisas desde hace más de quince meses, aunque las primeras sospechas se remontan a 2012.
Según fuentes de la investigación, a finales de ese año la Fiscalía ya había elaborado media docena de informes sobre movimientos financieros sospechosos del ex banquero o personas de su entorno cercano para ocultar su patrimonio real. Lo seguían desde hace años pues, pese a haber salido en libertad condicional en 2008 —había cumplido poco más de la mitad de su pena—, aún quedaban por cubrir más de 15 millones de euros del total de 26 millones fijados como responsabilidad solidaria en el caso Banesto.
Todo un entramado
Según las cuentas que la Audiencia Nacional hizo en su día, Conde devolvió «personalmente» 5,2 millones —quien fuera el vicepresidente del banco, Arturo Romaní, aportó otros 5,4 millones—, al tiempo que ‘ofreció’ cinco fincas (dos en la provincia de Sevilla y otras tres en Baleares) valoradas en conjunto en más de siete millones. El problema surgió al ir a embargarlas, pues descubrió que habían sido registradas a nombre de una sociedad instrumental con sede en Luxemburgo.
Se trata de Betelligund, una de la docena de firmas que aparecen en el entramado tejido por Conde y sus asesores para, inicialmente, ocultar en el extranjero activos financieros a su nombre o la titularidad oficial de buena parte de sus bienes. Conde, sus familiares directos (sus dos hijos, Mario y Alejandra), su yerno Fernando Guasch y personas de su máxima confianza han aparecido vinculados entre ellos a, al menos, 44 empresas, según el Registro Mercantil.
La investigación, aunque ya había sospechas anteriores, se centró a mediados de 2014 después de que el Servicio de Prevención contra el Blanqueo de Capitales (Sepblac) descubriera en febrero de ese año que Conde había intentado transferir a una cuenta suya en Caixabank 600.000 euros procedentes de Suiza sin acreditar su origen. La entidad frenó por ello la operación y lo notificó a las autoridades.