Puigdemont fracasó en su intento de ser recibido por Juncker
La Generalitat cursó una petición al presidente de la Comisión tras revelarlo el ejecutivo comunitario.

Carles Puigdemont junto al representante permanente ante la UE, Amadeu Altafaj. JORDI BEDMAR
c. reino | barcelona
La Comisión Europea puso ayer en evidencia a Carles Puigdemont. El presidente de la Generalitat había argumentado que el bajo perfil de su agenda en su visita de tres días a Bélgica había sido premeditado y que nunca quiso entrevista con dirigentes de la UE. Desde el Ejecutivo comunitario señalaron, en cambio, que el Palau de la Generalitat solicitó una reunión con el presidente Jean Claude Juncker, pero que no se cerró por cuestiones de «agenda».
La secuencia de los hechos fue la siguiente. A primera hora de la mañana, el presidente catalán, desde Bruselas, respondió a la prensa que no se había entrevistado con ningún comisario porque el «objetivo de la visita» a Bélgica no era hablar con «ningún representante de la CE». «Yo tampoco lo pedí», aseguró Puigdemont. Horas después, la portavoz comunitaria, Mina Andreeva, en rueda de prensa, ofreció un punto de vista muy distinto: «Confirmo que hubo un contacto (entre los gabinetes de ambos dirigentes) y se contestó que desgraciadamente la agenda del presidente Juncker no permitía este encuentro».
Más tarde, la Generalitat tuvo que reconocer que sí que había cursado una petición de reunión, pero no de manera formal y que el delegado catalán ante la UE, Amadeu Altafaj, «avisó de la presencia de Puigdemont en Bruselas, por si habría disponibilidad de agenda del presidente Juncker».
Las discrepancias no dejaron en buen lugar al Gobierno catalán, que desde hace meses pide (sin éxito) la mediación de Bruselas en la cuestión catalana para que fuerce al Gobierno central a que negocie un referéndum. Desde la UE, el proceso soberanista ha recibido ya unos cuantos toques de atención en los últimos años. Desde el ex presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, a comisarios, han expresado que Cataluña quedaría fuera de la UE en caso de secesión.
Puigdemont afirmó que en el exterior existe un «enorme interés» por saber qué está pasando en Cataluña, a pesar de que su gira belga se ha limitado a reuniones con dirigentes nacionalistas flamencos, como el presidente de Flandes, Geert Bourgeois; el presidente del Parlamento federal belga, Siegried Bracke; el alcalde de Amberes, Wart De Wever, así como con el presidente del grupo liberal ALDE, Hans Van Baalen. «Cuando llegue el momento, la UE tendrá razones para reunirse con el Gobierno catalán», afirmó.