Los vecinos de Seseña vuelven a sus casas donde deberán estar confinados
El incendio de cinco millones de ruedas quedará controlado a mediados de la próxima semana .

Un bombero observa los neumáticos que arden en el incendio de Seseña. ISMAEL HERRERO
j. v. muñoz-lacuna | toledo
Los 7.000 vecinos de la urbanización El Quiñón, de Seseña, comenzaron ayer a regresar a sus viviendas después de que horas antes tuvieran que marcharse por el incendio del mayor vertedero de neumáticos de Europa, situado a unos 350 metros de las casas. El incendio de cinco millones de ruedas quedará completamente controlado a mediados de la próxima semana, según los cálculos de la Junta de Castilla-La Mancha y la Delegación del Gobierno en esta comunidad.
Hasta entonces, los vecinos que retornaron a sus hogares tendrán que seguir las recomendaciones que los vehículos de Protección Civil se encargan de difundir con altavoces mientras recorren las calles de esta urbanización: permanecer en el interior de los pisos y cerrar puertas, ventanas y persianas para evitar que las partículas del humo tóxico entren en las casas.
La peligrosidad del fuego es menor que el viernes, día que se inició el incendio y, de hecho, el nivel de gravedad del Plan Territorial de Emergencia de Castilla-La Mancha ha pasado de dos a uno. El objetivo a corto plazo de los bomberos que luchan contra las ruedas en llamas no es sofocar el fuego sino «intentar procurar la verticalidad de la nube de humo para que haya menos partículas en el ambiente», según explicó ayer el consejero de Administraciones Públicas de Castilla-La Mancha, Juan Alfonso Ruiz Molina.
De los 7.000 vecinos de esta urbanización construida por Francisco Hernando ‘El Pocero’, uno de los mejores exponentes de la fiebre del ladrillo de las últimas décadas, sólo hubo que evacuar el viernes por la tarde a 60 personas pues el resto se marchó por sus propios medios. Curiosamente, la Guardia Civil, que patrulló por las calles de El Quiñón durante toda la noche para evitar robos en los pisos deshabitados, detectó vecinos en 54 viviendas que optaron por no marcharse.
La principal preocupación de quienes dirigen el dispositivo de emergencia es controlar la emisión de las partículas tóxicas que se dispersan por la columna de humo y que ayer alcanzó una altura de 700 metros y es visible desde Madrid, a 40 kilómetros del municipio toledano. «Esto ha permitido reducir los efectos negativos para la población y la columna no es tan negra como en las primeras horas, por lo que presenta menos partículas», apuntó Ruiz Molina.
En cuanto a la calidad del aire que se respira, la Consejería de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha aseguró que no se ha registrado incidencia alguna por contaminación. Sin embargo, el alcalde de Seseña, Carlos Velázquez, exigió que haya una continua certificación de esta calidad «porque los vecinos están regresando y no queremos que haya problemas».
En paralelo al trabajo de los bomberos se desarrollan las investigaciones de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado acerca del origen del fuego.