Un monumento sin visitas

El paseo olvidado de la Cerca

Se cumplen 15 años de la rehabilitación de la Muralla Medieval sin que la ciudad saque partido de su peatonalización y sin rematar la obra para hacer seguro y transitable el andén adosado a la antecerca que ofrece vistas desde las almenas

El adarve de las cercas, sobre el que crece las hierbas, tenía proyectadas escaleras y una barandilla de seguridad que nunca de llegaron a ejecutar.

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León

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ana gaitero | león

Levantada «a cal y canto» para proteger el Burgo Nuevo, la ciudad que en el siglo XIV crecía al sur del campamento romano, la Cerca Medieval se yergue con lienzos festoneados de almenas y es la puerta de entrada al casco histórico de los más de los peregrinos que surcan la ciudad por el Camino de Santiago. Más de 50.000 en 2015.

Sobrevive al tiempo y al acoso urbanístico de los dos últimos siglos. Al igual que la Muralla Romana, desde 1931 es Bien de Interés Cultural. Avanza el siglo XXI y la ciudad aún vive de espaldas a estos muros. Son muchas las personas que pasan entre las piedras, pero muy pocas las que se adentran en el paseo de ronda que ofrece a caminantes, turistas y vecindario la experiencia de transitar por el pasado dentro del presente.

La Catedral y San Isidoro no tienen competencia y la Muralla Medieval queda a desmano de todas las rutas como no sea la que recuerda la presencia judía en la ciudad. El lienzo de la calle Independencia suele enseñarse desde el autobús de la visita panorámica a los turistas que pernoctan un día en la ciudad.

El andén de la muralla recuperado, primero por Menéndez Pidal en los años 50, y más tarde por una intervención municipal no se puede utilizar por falta de medidas de seguridad. No se han realizado ni están previstos por ahora los accesos mediante escaleras o gradas de formas irregulares en hormigón que contemplaba la actuación municipal llevada a cabo hace 15 años.

Tampoco se colocó la barandilla de acero que diseñó el arquitecto municipal Miguel Figueira para garantizar la seguridad de los peatones sobre el andén.

Nadie se ha vuelto a acordar de este paseo, ni de poner en valor el entorno para darle más vida. «No es de mi competencia», aclara la concejala de Patrimonio, Margarita Torres. Las murallas, recuerda Ana Franco, responsable de Urbanismo, es competencia del Estado. El Ayuntamiento tiene que velar por su limpieza y seguridad.

Con posterioridad se han acometido algunas obras de emergencia, apunta el arquitecto autor del Plan Director de las Murallas de León, Melquíades Ranilla. En 2007-2008 se tuvieron que acometerse obras de urgencia en la calle Las Cercas, en el tramo de Puerta Moneda a San Francisco. Se retiraron elementos caídos en la vía pública, recuperaron las coronaciones y rellenaron huecos de tamaño considerable.

Otra obra importante se hizo en el interior de la Cerca Medieval entre Puerta Moneda y Plaza de Riaño, dentro de la zona de clausura del convento de las Carbajalas desde donde hay una de las vistas más espectaculares de estos lienzos medievales al contar con adarve.

En 2008, se reparó el interior de la Muralla de la calle Independencia, otro rincón visitable desde la calle La Rúa sobre el que muy pocas personas reparan. El Plan Director estipula unas labores de mantenimiento continúas, para evitar que crezca la vegetación, cosa que no se cumple ni en la Cerca ni en la Muralla Romana, de la que cuelgan auténticas ‘melenas’ en la Era del Moro, Carreras y San Isidoro.

Periódicamente hay que comprobar el estado de las coronaciones. El arquitecto reconoce que «son muchísimos metros de amurallamiento». Las murallas de León son, como subraya el Ayuntamiento de León, «el monumento más grande de la ciudad». Después de años de polémicas se llegó a la conclusión de que la titularidad es del Estado, porque tiene inscritos algunos lienzos como el de Independencia y Puerta Castillo en la parte del Archivo Histórico Provincial. La gestión es municipal.

Así lo estipula el Plan Director que establece, al igual que en la Muralla Romana, una serie de itinerarios para hacerla paseable también por el interior de la Calle de Las Cercas. Sin embargo, estas actuaciones son a largo plazo puesto que dependencia de desarrollos urbanísticos, como apunta Ranilla.

La cuestión es cómo dar más vida a un espacio que, aunque aún tiene mucho por hacer, ha sido parcilmente recuperado de la marginación pero sigue sin ser atractivo y objeto de actos vandálicos, como las pintadas y las roturas en el alumbrado que se colocó sobre el pavimiento.

«La mayoría de los grupos de turistas vienen de paso, pernoctan una noche y realizan una visita de tres horas que centramos en una visita panorámica desde el autobús, el casco histórico en torno a la Catedral y San Isidoro y San Marcos», explica Patricia Arold Lario, guía turística de León.

Con este margen de tiempo, la Muralla romana, en Los Cubos, San Isidoro y ahora en el tramo paseable de Ruiz de Salazar, es priorizada en las visitas. La Cerca Medieval es demandada por grupos muy específicos como los americanos judíos que tienen interés en conocer las zonas que ocupó la aljama en León.

La Cerca fue construida con las ganancias de las «meallas y cerrallas de vino» tras rebelarse la ciudad al impuesto que quiso imponer el rey Alfonso XI. En el siglo XVI se tienen constancia de reparaciones hechas frecuentemente con ladrillo. En el siglo XIX se construyen las troneras en la época de la primera guerra carlista (1835-36). A finales de esta centuria y principios del XX se desmontan las puertas y el acoso urbanístico acaba ocultando el amurallamiento.

A día de hoy son muchos los edificios que, tanto en la Cerca como en la Muralla Romana, impiden su contemplación diáfana. A Melquíades Ranilla le preocupa especialmente el lienzo de la Muralla Romana de la calle Serradores, por su mal estado, y el tramo oculto entre Conde de Rebolledo y palacio del Conde Luna, que puede ser uno de los más atractivos, además de la Era del Moro, que esta semana sufrió un derrumbe importante.

Fue Menéndez Pidal quien llevó a cabo una de las primeras rehabilitaciones de la Cerca Medieval en el siglo XX. Recuperó los 225 metros del tramo comprendido entre Puerta Moneda y Cal de Moros. A este arquitecto se debe la recuperación del andén sobre el que hoy crece la hierba como si fuera un macetero.

Dos turistas japonesas se hacen una foto de recuerdo en la calle Independencia, buscando con cuidado que el fondo lo coupen las doradas piedras de la Cerca Medieval. Este tramo de 130 metros de longitud figura entre las primeras actuaciones de recuperación del cinturón amurallado de León, el tercero más importante de España junto con los de Ávila y Lugo.

En 1984, la Junta de Castilla y León acometió el derribo de los tendejones que escondían el lienzo occidental de la Cerca Medieval. Diez años después, el Ayuntamiento de León redactó el proyecto para recuperar el tramo de la calle Las Cercas, desde San Francisco hasta la plaza de Riaño.

A principios del siglo XXI se realizaron las primeras obras para frenar el deterioro que sufría este espacio urbano, intransitable tanto por su estado urbanístico como por falta de seguridad. Hoy es un paseo tranquilo entre muros de canto rodo unidos con argamasa.

La recuperación de la Cerca Medieval rescató de la ruina, con medio millón de euros, un paseo de medio kilómetro entre tres antiguas puertas de la fortificación medieval: Puerta Gallega (San Francisco), Puerta Moneda y Cal de Moros (plaza deRiaño).

El desarrollo urbanístico del antiguo Prado de los Judíos aperPrado de los Judíos y la calle Doctor Félix Rejas liberaron gran parte de estos lienzos con cargo a las compensaciones municipales.

La calle se urbanizó con cargo a fondos europeos, se colocaron luminarias en el suelo y la Cerca de San Francisco y Santa Ana quedó en condiciones de ser transitada con seguridad, pero su deterioro por falta de uso y mantenimiento no se ha parado.

La Cerca Medieval, con 8 metros de altura, y su antecerca, se elevan hoy metro y medio sobre el solado de la época en que fue construida para proteger la ciudad que había crecido al albur del campamento romano y su población civil primero y luego como ruta de personas y mercaderías con la instalación de la sede de la capital del Reino y el auge del Camino de Santiago.

Antes que la muralla de cal y canto hubo otra de tierra. El arquitecto Melquíades Ranilla considera que tiene un «importante valor histórico», aunque vive a la sombra de la Muralla Romana y no está tan estudiada como ésta.

La Cerca queda muy lejos de los proyectos de puesta en valor y aprovechamiento turístico y cultural, más allá de la señalización de Puerta Moneda y la placa de la Red de Juderías. No hay proyectos para sacar la Cerca del aislamiento en el que se encuentra pese a los esfuerzos económicos que se han realizado en los últimos 15 años.

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Puerta Moneda era el lugar donde se pagaba el impuesto por entrar en la ciudad, ahora es lugar de paso de peregrinos. RAMIRO