Horrach se despide de la Fiscalía
Abrirá un despacho de abogados después de rechazar varias ofertas laborales en el extranjero.

El fiscal Pedro Horrach, en una imagen de archivo. ATIENZA
m. sáiz-pardo | madrid
Adiós definitivo a la Fiscalía a pesar de los insistentes ruegos de sus superiores para que no abandone Anticorrupción antes de que el próximo otoño se conozca la sentencia del caso Nóos. Pedro Horrach está decidido a abandonar el Ministerio Público tras 24 años de ejercicio en las Islas Baleares sin siquiera encargarse él de un hipotético recurso de casación ante el Supremo en el caso que involucra a la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín.
Según explicaron ayer fuentes del entorno de Horrach, el fiscal más famoso de España va a fundar en Palma un despacho propio, dedicado exclusivamente al derecho Mercantil y el Tributario. Su nuevo bufete no tocará el derecho Penal, campo en el que Horrach se ha movido durante toda su carrera en el Ministerio Público, para evitar así «maledicencias» y encontronazos con jueces, fiscales y letrados con los que ha compartido tribunales durante estos años.
De nada han servido los ruegos durante las últimas horas del fiscal superior de Baleares, Bartomeu Barceló, y del fiscal jefe Anticorrupción, Antonio Salinas, ambos amigos personales de Horrach. Los dos le han insistido en que es la persona que mejor conoce el caso Nóos y que debería permanecer en Anticorrupción, al menos, hasta conocer la sentencia para poder elaborar, si procede, el recurso ante el Supremo. El argumento de Horrach es que la fiscal Ana Lamas, que le acompañó durante la fase final de la instrucción y en los estrados durante los cinco meses de la vista oral, está «perfectamente cualificada» para argumentar ante el alto tribunal.
Horrach llevaba meses sopesando, siempre en compañía de su mujer, la abogada Ana Zácher, qué hacer con su futuro tras el fin del caso Nóos. Finalmente ha decidido quedarse en Mallorca, a pesar de que el fiscal también valoró algunas ofertas laborales como docente en Sudamérica. Su entorno ha desmentido siempre que tuviera «reservado» un alto puesto en la Fiscalía tras el final del juicio más mediático de los últimos años en España.
Horrach, miembro de una acaudalada familia hostelera balear, ha sido el mayor azote de la corrupción en el archipiélago durante dos décadas. Entonces, de la mano de su entonces amigo íntimo el juez José Castro, hoy uno de sus mayores enemigos. Precisamente el sonado divorcio entre ambos (a cuenta de la intención del instructor de imputar a la infanta Cristina a pesar de la negativa rotunda de Horrach) ha sido uno de los motivos que más ha pesado en la decisión del fiscal de abandonar la lucha contra los corruptos.
En los dos últimos años Horrach y su familia han llevado muy mal las críticas que acusaban al fiscal de haberse convertido en «defensor de la infanta» y las insinuaciones, más o menos veladas, de que estaba acatando órdenes directas de la Fiscalía General del Estado para salvar del banquillo a Cristina de Borbón y preservar la imagen de la Corona.