La nueva Convergència estará codirigida por Artur Mas y Neus Munté

El expresidente Mas. A. DALMAU
c. reino | barcelona
A la Convergència que fundó Jordi Pujol en 1974 le quedan escasas horas de vida. La formación nacionalista, que ha gobernado Cataluña 30 de los últimos 40 años, formalizará su defunción mañana en un congreso extraordinario y pondrá las bases para la refundación de un nuevo partido, que ya no será la CDC de Jordi Pujol, sino la de Artur Mas.
El ex presidente de la Generalitat se postuló este miércoles para pilotar la nueva nave convergente aunque anunció cambio de caras y de estructura. Mas propondrá al congreso de Convergència que el nuevo partido tenga una presidencia bicéfala, con un presidente, él mismo, y una vicepresidenta, que según fuentes convergentes, sería la consejera de la Presidencia y portavoz de la Generalitat, Neus Munté.
La nueva Convergència, según la propuesta que deberán refrendar las bases en el cónclave de este fin de semana, no tendrá secretario general, sino que el órgano de poder en el partido será una dirección ejecutiva colegiada, formada por 12 personas. Se espera no estén pesos pesados como Francesc Homs o Josep Rull y se podrá ver la cuádruple apuesta del partido: feminizar la formación, rejuvenecerla, acercarla a la gente y darle mayor peso al mundo local.
La elección de Munté al frente de la cúpula puede leerse también en clave sucesoria. El dirigente nacionalista se presenta como un «puente» entre la vieja Convergència y la nueva. Y en esta última, Munté está llamada a jugar en el futuro un papel destacado en CDC. Una formación que aspira a que Cataluña sea un «Estado independiente, con la misma soberanía que las naciones de la Unión Europea»
Habrá también un nuevo instrumento de «centro amplio». Más reveló que las bases podrán optar entre dos nombres distintos: uno de ellos llevará la palabra Convergència y respecto al otro se ha especulado con el del Partido Nacional de Cataluña.
CDC se encuentra en uno de los momentos más delicados de su historia. Está en mínimos electorales históricos, hace cinco años, CiU tenía 62 diputados en la Cámara catalana y hoy CDC tiene 30. El proceso de ruptura con el resto de España y los casos de corrupción, en especial el de Jordi Pujol, han lastrado a la formación, que en las dos últimas elecciones no ha sido ni la fuerza hegemónica del soberanismo.