El presidente asturiano lanza un órdago al PSC
No elevó la voz ni cayó en dramatismos, pero el presidente de Asturias, Javier Fernández, fue más claro de lo que probablemente ha sido ningún socialista con el PSC en los últimos años. El veterano dirigente, un referente moral para buena parte del partido, aprovechó su intervención en el comité federal para advertir a Miquel Iceta de que, si su partido aprueba en el congreso de noviembre exigir una consulta a la canadiense sobre la independencia de Cataluña, tendrá que replantearse sus vínculos con el PSOE.
Sólo lo dijo él pero no es el único que lo piensa. Varios barones comparten que, llegados a este punto, y ahora que el PSC sólo aporta siete diputados al conjunto (llegó a tener 25 en sus mejores épocas) el coste de la contradicción que supone un discurso territorial distinto al que defiende el partido en el resto de España ha dejado de compensar.
Pedro Sánchez, que tiene en el primer secretario general del PSC a uno de sus principales aliados internos, sin embargo, no parece pensar lo mismo. El líder de los socialistas ya dijo a Iceta en privado esta semana que la consulta que él plantea nunca llegará porque antes habrá una reforma federal de la Constitución que contará con el aval de todos los ciudadanos, incluidos los de Cataluña. Pero ante el máximo órgano del partido advirtió: «La relación con el PSC es la adecuada. Me siento muy cómodo con esa relación».