Convergència, sin grupo por primera vez en la democracia
La Mesa del Congreso se lo niega, en medio del desarfío soberanista, con el ‘no’ de C´s y las abstenciones de PP, PSOE y Unidos Podemos.

Elizo y Marcelo Expósito, antes de la reuníón de ayer. J. J. GUILLÉN
a. Torices | León
El recrudecimiento del desafío secesionista en Cataluña ya ha pasado la primera factura política a Convergència, el partido que lidera la Generalitat y uno de los que la semana pasada aprobó en el Parlament el plan de ruptura con España que ayer suspendió el Tribunal Constitucional.
El partido de Artur Mas se quedará por primera vez desde el inicio de la democracia sin grupo parlamentario en el Congreso, lo que le supondrá, además de perder buena parte de la fortaleza y visibilidad política, quedarse sin subvención oficial para recuperar el aproximadamente un millón de euros de gastos de buzoneo de la pasada campaña electoral y no recibir los casi dos millones de euros que le hubiesen correspondido en los próximos cuatro años para el funcionamiento del grupo.
Nadie quiso esta vez echar una mano en la Mesa a Convergència, que no cumplía de entrada los criterios mínimos que exige el reglamento de la Cámara baja para tener grupo parlamentario. Ni había logrado más de 15 diputados en las elecciones del 26-J ni tenía el 15% de los votos en las cuatro circunscripciones que se presentó ni tampoco en el conjunto de Cataluña.
La negativa a dar el grupo a los nacionalistas se adoptó ayer gracias a que los dos miembros de Ciudadanos en la Mesa votaron ‘no’, pero también porque los siete miembros de PP, PSOE y Unidos Podemos se quitaron de en medio y se abstuvieron en la votación.
Posturas
PP y PSOE eran proclives hasta hace una semana a hacer la vista gorda y agarrarse a alguno de los precedentes parlamentarios para terminar por otorgar el grupo a Convergència, pero el desafío vivido el miércoles pasado en el Parlament lo ha cambiado todo y, al final, ambos han optado por acogerse a que, según el informe de los letrados del Congreso, no existían precedentes jurídicos claros como para satisfacer las pretensiones de los convergentes.
El primero que explicó su voto al término de la reunión de la Mesa fue Ciudadanos, que quería sacar pecho por ser el gran protagonista del portazo parlamentario a los independentistas. Su principal representante, el vicepresidente primero, Ignacio Prendes, destacó que Convergència se queda sin grupo gracias a su partido, porque los demás, dijo, «han preferido ponerse de perfil y mirar para otro lado». Señaló que habían denegado el grupo a los nacionalistas porque no cumplían ni uno solo de los criterios que exige el reglamento del Congreso para concederlo, pero, también, porque considera que no se puede hacer favor alguno «a quienes buscan separarse de España».
PP y PSOE se limitaron a aclarar que, según el criterio de los juristas de la cámara, no había precedente alguno al que acogerse para satisfacer las pretensiones de Convergència y que, ante el mantenimiento de las dudas sobre la legalidad de otorgarle un grupo, decidieron abstenerse. Lo que también evidencia el ‘no’ a los convergentes es que Mariano Rajoy no tiene al partido de Mas entre las opciones con las que trata de buscar apoyos., bien sea un ‘sí’ o una abstención, para pactar su investidura.