La intención: ser un partido útil
La constante de los discursos de Albert Rivera en este primer tramo de legislatura ha sido subrayar que prometieron a sus 3,2 millones de electores ser un partido útil y que están cumpliendo pese la modestia de sus 32 diputados, de los que alardea que sacan todo el jugo posible. Los trofeos que ya exhibe son dos. Señala que la habilidad de su partido para trabar acuerdos en el Congreso les permitió entrar en la Mesa de la cámara con una vicepresidencia primera y una secretaría, aunque no les correspondía puesto alguno. Su presencia en el órgano de gobierno de la institución fue lo que les permitió doblar el brazo a PP y PSOE y dejar sin grupo parlamentario y sin los tres millones de subvención que le corresponderían a los ocho diputados de Convergència. Una victoria que festejan doble porque se produce cuando este partido lidera el proceso de ruptura con España.