Los populares asumen que Rajoy no será investido hasta octubre
El líder del PP ve un rayo de esperanza una vez celebradas las elecciones vascas y gallegas.

Los equipos negociadores de PP y Ciudadanos continúan trabajando en la investidura. PACO CAMPOS
nuria vega | madrid
La sensación de frustración en los pasillos del Congreso es una constante en esta nueva era política en la que desde hace ocho meses los partidos dan vueltas sobre el mismo eje sin poder romper la dinámica.
El ‘no es no’ de los socialistas ha calado en las filas populares, donde se asume que su presidente tendrá que pasar por el trago de un intento fallido de reelección antes de, quizás, conseguir sus objetivos después de las elecciones vascas y gallegas. Y en ese caso, el PP no desaprovechará la ocasión para evidenciar en el hemiciclo el «bloqueo» de Pedro Sánchez.
La puesta en escena obliga a un nuevo contacto con el líder de la segunda fuerza política esta semana. Al tiempo que avanzan las negociaciones con Ciudadanos y Coalición Canaria, fuentes del entorno de Rajoy mantienen que la intención del presidente es telefonear al líder del PSOE en un último gesto por lograr un acercamiento.
Las once abstenciones necesarias siguen en el aire, de manera que los colaboradores del presidente del Gobierno en funciones preparan el terreno para poder señalar a los socialistas como responsables de la parálisis el 31 de agosto.
En primer lugar, los populares tratan de armar el bloque de 170 escaños al que aspira el jefe del Ejecutivo para visualizar que ya no está solo. Aunque el plazo que se han marcado para cerrar un acuerdo de investidura concluye el 30 a las doce del mediodía, el momento en el que el presidente en funciones subirá a la tribuna a defender su proyecto, la previsión que manejan el PP, Ciudadanos, y también Coalición Canaria, establece que antes del sábado el pacto debería quedar perfilado.
Aun así, a nadie en el PP se le escapa que el acuerdo es insuficiente. Que sin el apoyo activo de otros seis diputados o la abstención de once parlamentarios, Rajoy continuará sin poder formar gobierno. Pero creen que la presión sobre el PSOE se irá haciendo insoportable y cruzan los dedos por que, al menos en el medio plazo, los barones socialistas más proclives a negociar una abstención.
Por ahora, ninguna otra vía puede explorarse. Las elecciones en el País Vasco hace inviable cualquier aproximación al PNV, atrincherado en su rechazo a Rajoy. Pero en el PP contemplan que la situación podría cambiar dependiendo de los resultados. Si los escaños de los populares fueran decisivos para mantener a Iñigo Urkullu en el Gobierno autonómico, entienden que la suerte de Rajoy tal vez podría cambiar en Madrid.