Pastor convoca el pleno urgente del caso Soria tras los comicios del 25-S
El PSOE no reprobará a la presidenta del Congreso al cumplir el mandato de la Junta de Portavoces.
r. gorriarán | madrid
Ana Pastor dejará que pasen las elecciones vascas y gallegas para que se celebre en el Congreso el pleno urgente sobre el caso Soria. Una sesión que es improbable que tenga lugar si el ministro Luis de Guindos sigue la pauta marcada por La Moncloa y se niega a acudir a la Cámara baja. Aunque la decisión de la presidenta del Congreso vaya a quedar en agua de borrajas permitirá al PSOE salvar la cara para retirar su amenaza de reprobación de Pastor.
Todo el mundo sabe que no va a servir para nada, pero todo el mundo se declara satisfecho porque dicen haber alcanzado sus objetivos. La presidenta del Congreso ha cumplido, como dijo que haría, el mandato de la Junta de Portavoces del 8 de septiembre de convocar el pleno para que De Guindos explique la candidatura de Soria a director ejecutivo del Banco Mundial -algo de lo que ya dio cuenta este martes y durante varias horas en la comisión de Economía de la Cámara-. Pastor sólo ha obviado un aspecto del mandato, el de la urgencia, ya que ha convocado el debate para las cuatro de la tarde del 27 de septiembre, dos días después de las elecciones vascas y gallegas, y 19 días después de que todos los grupos parlamentarios, salvo el PP, acordaran celebrarlo.
El PP no quería nuevos disgustos en la campaña electoral, bastantes ha tenido en las últimas horas con Rita Barberá, y ese pleno era una fuente segura de malas noticias para Mariano Rajoy y los populares, como se demostró en el debate de la comisión de Economía.
El PSOE, que se erigió en el gendarme del cumplimiento de la decisión de la Junta de Portavoces, se da por satisfecho con el paso de la presidenta de la Cámara baja porque cumple, aunque de mala manera, esa resolución aunque haya pasado por alto el detalle de la premura reclamada. En consecuencia, los socialistas ven innecesaria plantear la reprobación de Pastor por incumplir la orden de la Junta y vulnerar el reglamento.
Pero todo es un paripé. El Gobierno envió el martes a la presidenta, en cuanto acabó la comparecencia del ministro de Economía en la comisión parlamentaria, su escrito con la negativa a que miembros del Ejecutivo se sometan al control del Congreso porque se trata de una Cámara que no le ha dado su confianza y, en consecuencia, no tiene por qué rendir cuentas ante ella.