PERFIL PEDRO SÁNCHEZ
El secretario general se lo juega todo a un cara o cruz

ramón gorriarán | madrid
Es la reunión más importante de su carrera política. El Comité Federal del PSOE que se reúne hoy es para Pedro Sánchez un todo o nada. O igual no, porque dice estar dispuesto, si su calendario para celebrar el congreso del partido en noviembre es derrotado, a ser el candidato cuando se convoquen las primarias para secretario general. Así es él: terco, audaz y ambicioso.
El secretario general de los socialistas ha conducido a su partido a una situación como la que tenía Libia, dos gobiernos, dos parlamentos y un estado fallido. Todo por una cruzada de reafirmación personal tras encadenar media docena de derrotas electorales en poco más de un año. Unos reveses que, a diferencia de lo que hicieron sus antecesores Joaquín Almunia y Alfredo Pérez Rubalcaba, no le llevaron a dimitir porque considera que la renuncia no es la mejor manera de gestionar los fracasos. Él como Felipe González, que perdió las elecciones de 1977 y 1979 y siguió en su puesto para barrer en las de 1982. Pero la situación no es ni parecida.
Juega con los puntos débiles de sus críticos, una amalgama con intereses a veces contrapuestos a los que solo une el afán por echarle. Pero sobre todo se aprovecha de la ausencia de un candidato alternativo. Susana Díaz es la cabeza de los rebeldes mas no parece que esté dispuesta a prescindir de la Junta de Andalucía para mudarse a Madrid. Ha amagado, pero no ha rematado, y Sánchez no cree que esta vez será distinto.
Sabía la que se le venía encima tras los desastrosos resultados en Galicia y País Vasco; los críticos no habían seguido la máxima de que las estrategias se desarrollan y no se cuentan, y habían mostrado sus cartas antes de sentarse en el Comité Federal. Por eso se anticipó con el órdago de las primarias y el congreso exprés que cogió a sus adversarios a contrapié, y dio pie a un pulso en que nadie ha cedido.
Sánchez se enfrenta ahora a un cara o cruz, pero salga el anverso o el reverso, la solución será mala porque el partido está roto por la mitad, lo nunca visto en 137 años de historia. Si sale cara y hoy triunfan sus tesis, el PSOE será un alfeñique electoral para muchos años. Si sale cruz y su propuesta es derrotada, el partido seguirá siendo la misma calamidad, aunque tendrá la oportunidad de regenerarse en la oposición mientras Rajoy sigue en La Moncloa.