Rajoy se centra de nuevo en el PSOE para sacar los Presupuestos
El Gobierno reclama «apertura de miras» a los socialistas y al PNV para las cuentas de 2017.
r. gorriarán | madrid
Reconfortado por los buenas palabras de Angela Merkel, el «Mariano, en Alemania diríamos que tienes la piel de elefante» no se borrará de su mente, el presidente del Gobierno prefirió olvidar los agravios recibidos con el veto a su exministro y amigo Jorge Fernández Díaz y no hacer de ello un ‘casus belli’ como habría ocurrido en otras situaciones. «Me sitúo en el futuro», dijo y volvió a llamar a los socialistas para que colaboren en la elaboración y aprobación de los Presupuestos.
Mariano Rajoy está dispuesto incluso a pactar la subida de impuestos con los potenciales aliados del Gobierno con tal de sacar adelante las cuentas públicas del próximo año. «No hemos tomado ninguna decisión» sobre un incremento de la presión fiscal, antes «queremos hablar con otras fuerzas políticas que pueden ayudar a que los Presupuestos salgan adelante», confesó en una comparecencia conjunta en Berlín con la canciller alemana. El Gobierno baraja un aumento del impuesto de sociedades, y quizá de alguno medioambiental, una vez descartados por su impopularidad elevar de nuevo el IRPF o el IVA.
Rajoy tiene casi asegurada la complicidad de Ciudadanos para aprobar los Presupuestos, pero no logra arrancar ni un veremos al PSOE y al PNV. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se reunió el pasado martes en el Congreso con el portavoz socialista, Antonio Hernando. Fue un encuentro discreto, todo lo contrario del que mantuvo el mismo día y en el mismo sitio con el nacionalista Aitor Esteban. Pero en ambos el resultado fue el mismo, según confiesan en La Moncloa. Cordialidad, buenos modos y ningún compromiso.
En aras del entendimiento, Rajoy ha decidido pasar la página por el mal trago del peregrinaje de Fernández Díaz de comisión en comisión del Congreso, siempre vetado por la oposición, hasta que encontró el premio de consolación de la de Peticiones, en la que será presidente gracias a que el cargo no se vota y corresponde al partido con mayor número de diputados.
De todos modos, se quejó. «Soy partidario de que los acuerdos se cumplan. Es lo lógico», comentó en referencia al acuerdo de todos los grupos parlamentarios para repartirse la dirección de las comisiones en el Congreso.
Pero «las cosas -se resignó- son como son y prefiero mirar hacia el futuro». Ese futuro se llama Presupuestos, y antes está el techo de gasto para esas cuentas. El presidente no ha jugado aún la baza de hablar con el presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, y ha dejado el trabajo previo a sus colaboradores.
Desde La Moncloa apuntalaron las palabras de Rajoy en Berlín y el portavoz Íñigo Méndez de Vigo reclamó «apertura de miras» tanto a los socialistas como a los nacionalistas. El ministro emplazó a los dos partidos a salir de su cerrazón porque el rechazo «no sirve para nada» cuando el proyecto de las cuentas «aún no existe», y lo razonables sería esperar a que se elabore, estudiarlo y después fijar la posición.
Méndez de Vigo emplazó a los interlocutores del Gobierno a que no acudan a las conversaciones con «condiciones apriorísticas y nos olvidemos del no es no» para que «cristalice» un acuerdo fundamental para el futuro de la legislatura.