Diario de León

La Generalitat presupuesta 5,8 millones para el referéndum

El PP anuncia que el Gobierno impugnará la cuentas ante el TC.

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont repasan el dossier con los presupuestos. QUIQUE GARCÍA

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont repasan el dossier con los presupuestos. QUIQUE GARCÍA

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c. reino | barcelona

La Generalitat catalana reafirmó ayer su voluntad inequívoca de celebrar un referéndum sobre la independencia para consumar la ruptura con España. El compromiso adquirido por Carles Puigdemont en la moción de confianza del pasado septiembre de que en 2017 habrá «referéndum o referéndum», es decir, tenga o no el visto bueno de Madrid, empieza a coger forma. El Ejecutivo catalán, que lleva casi un año gobernando en precario porque la CUP no acaba de ser un socio estable, presentó su segundo proyecto de presupuestos en pocos meses, en el que incluye una partida dotada con 5,8 millones de euros para la celebración del referéndum secesionista.

En el tímido intento de deshielo entre el Gobierno central y el catalán, que han mostrado su disposición a abrir una nueva etapa marcada por el diálogo, la administración catalana lanzó un aviso claro a La Moncloa: existe voluntad de diálogo, pero las fuerzas independentistas no piensan renunciar al proceso soberanista. El tiempo apremia, además, porque la legislatura catalana debería concluir en septiembre del año que viene, 18 meses después de su inicio, con la convocatoria de la consulta.

Exigencia de la CUP

El vicepresidente Oriol Junqueras, encargado del área económica, se ha visto obligado a presupuestar el referéndum porque así lo ha exigido la CUP, que ya tumbó las cuentas en junio y amenazaba con volver a hacerlo. Puigdemont y Junqueras, no obstante, no han cedido en todo ya que la partida específica del referéndum no parece como tal, como ocurre con la sanidad, la educación o la seguridad pública. Lo que ha hecho la Consejería de Economía es incluir los 5,8 millones previstos para la consulta en el concepto de procesos electorales y participativos, que también puede referirse a comicios autonómicos, como los que podrían celebrarse muy pronto si la CUP no avala los presupuestos. Lo que sí incorporan las cuentas es una disposición adicional «en materia de organización y gestión del proceso refrendario», según la cual el Gobierno catalán, dentro de las disponibilidades presupuestarias para 2017, se compromete a «habilitar las partidas para garantizar los recursos necesarios en materia de organización y gestión para hacer frente al proceso refrendario sobre el futuro político de Cataluña». Las cuentas también incluyen 330 millones para un fondo de contingencia que Junqueras no negó que pueda ser utilizado para organizar el referéndum y sortear una eventual impugnación. «Suponiendo que hubiera una partida oculta, ¿alguien cree que lo diría?», ironizó.

La partida concreta, por tanto, no existe para evitar la impugnación ya anticipada por el Gobierno central, pero sí se adjunta la plasmación explícita que pedía la CUP y que el PP anunció de inmediato que el Gobierno central llevará al Tribunal Constitucional. «Tiene todos los boletos para el recurso. Saben perfectamente que está condenada a ser anulada inmediatamente», afirmaron los populares. Aun así, el vicepresidente, que es quien ha recibido el encargo de Puigdemont de organizar el referéndum, advirtió al PP y al Ejecutivo central de que la votación se hará pase lo que pase.

En pie de guerra

Los anticapitalistas celebraron que los presupuestos apuesten por la ruptura, pero nada garantiza que vayan a enterrar el hacha de guerra tan pronto y de hecho recordaron que la inclusión de la polémica dotación no es necesaria para llevar a cabo la votación. La formación antisistema, con diez diputados sobre 135, tiene la llave de gobernabilidad en Cataluña porque así lo han querido Puigdemont, Junqueras y Mas, que no están dispuestos a frenar el proceso.

En junio, la CUP fulminó los presupuestos de Junqueras en el primer asalto. Ahora permitirá su tramitación, pero volverá a tumbarlos en febrero, si considera que el Gobierno catalán no da pasos claros hacia la ruptura y no sube los impuestos a los más ricos. Y como en otras ocasiones, la asamblea del partido tendrá la última palabra, lo que situará el proceso ante un nuevo match-ball. Porque si la CUP no avala las cuentas, Puigdemont adelantará las elecciones y no habrá referéndum.

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