Diario de León

La idea del referéndum a la escocesa sigue sin ser aceptada por el Gobierno

La Generalitat replica que celebrará la consulta tenga o no el visto bueno del Ejecutivo de Rajoy.

El delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, se pronunció ayer sobre la propuesta. ANDREU DALMAU

El delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, se pronunció ayer sobre la propuesta. ANDREU DALMAU

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c. reino | barcelona

El Gobierno central rechazó ayer una vez más la propuesta del Ejecutivo catalán de celebrar un referéndum a la escocesa en septiembre de este año como solución al pleito catalán, que se aboca cada vez más al choque institucional. En un artículo publicado en el diario El País , Carles Puigdemont y Oriol Junqueras emplazaron a Mariano Rajoy a sentarse en torno a una mesa y negociar un «referéndum acordado» sobre la independencia de Cataluña, como el que pactaron para 2014 Londres y Edimburgo y que podrían volver a acordar para 2018 o 2019. «Entre Reino Unido y Escocia hubo acuerdo, porque hubo voluntad política de convocar y permitir un referéndum. No se dejó en manos de tribunales lo que se pudo resolver políticamente», afirmaron en la misiva el presidente de la Generalitat y su número dos, el vicepresidente. «El escenario del referéndum acordado es el que desearíamos en Cataluña. Hoy, pese a los malos augurios y el rechazo frontal del Gobierno español, volvemos a insistir en ello», lanzaron como oferta, pensando en la opinión pública española y la del resto de Europa, para cargarse de razones en el momento en que activen la fase dos, que pondrá en marcha el referéndum unilateral. Y es que, en su artículo en prensa, Puigdemont y Junqueras dejaron claro su doble lenguaje: por un lado ofrecieron diálogo para pactar la consulta, pero al mismo tiempo advirtieron de que el referéndum se hará este año haya o no pacto con Madrid.

La respuesta del Gobierno central a la oferta de la Generalitat no varió de las anteriores. En España, ni el Gobierno ni el Parlamento pueden negociar lo que pertenece al conjunto de los españoles, apuntaron desde el Ejecutivo central. El delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, fue la única voz gubernamental que hizo declaraciones en público. Millo criticó a Puigdemont y a Junqueras porque a su juicio no pueden hacer «de bombero y pirómano a la vez». Tienen que elegir, dijo el dirigente popular, «qué papel quieren jugar» y concretar si quieren dialogar o si eligen la vía unilateral y buscan la colisión. Si el diálogo es para hablar de infraestructuras, inversiones y modelo de financiación, el Gobierno está dispuesto a sentarse en la mesa, como así lo ha expresado la vicepresidenta del Gobierno y responsable de la carpeta catalana cada vez que en los últimos tiempos ha viajado a Cataluña, donde tiene despacho propio en la Delegación del Gobierno. Pero para negociar la soberanía nacional, el Ejecutivo entiende que no tiene nada de qué hablar. Y rechaza el ejemplo escocés.

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