El expresidente catalán aboga por «más votos y menos vetos»
Artur Mas ofreció de nuevo ayer a Mariano Rajoy negociar la fecha del referéndum soberanista, así como las preguntas y las condiciones que podrían ayudar a que la consulta «tuviera un resultado reconocible» con Escocia como ejemplo. El expresidente defendió «sin tapujos» la situación que se vive en Cataluña donde la Constitución «no tiene legitimidad suficiente» para evitar la celebración de un plebiscito, que, según reconoció, no tiene porqué celebrarse en 2017.
En un acto celebrado en el Ateneo de Madrid, en el que también participó el exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, el presidente del Pdecat insistió en que en el Parlamento catalán hay una mayoría absoluta a favor de la independencia.
Durante su intervención, Mas reprochó al Gobierno que reconozca que el desafío soberanista es el primer problema político de España, pero no tome ninguna iniciativa para solucionarlo. El expresidente fue más allá y advirtió al Ejecutivo central de que si sigue refugiándose en los tribunales no habrá «más que un crecimiento de la crispación y las tensiones». «Sobran vetos, y faltan votos», remarcó.
Artur Mas culpó del enfrentamiento con el Estado al papel que jugó la sentencia del Constitucional que tumbó el Estatut y que prendió un desafecto en la sociedad catalana que «exige una reflexión por parte del Estado».
Una idea que le rebatió García-Margallo, quien opinó que el Constitucional obró como tenía que hacer. A su juicio, el detonante del soberanismo no ha sido otro que la crisis económica, aunque lo realmente grave es la reacción que ha tenido la Generalitat amenazando con romper el orden constitucional.