El debate de ideas no apacigua la batalla interna de los socialistas
Aplazar 9 meses el congreso para serenar los ánimos no ha logrado apagar el malestar.
Eduardo Madina y Javier Fernández se estrechan la mano en presencia de Mario Jiménezo. C. MOYA
P. de las Heras | Madrid
Es el momento de la reflexión y de rebajar tensiones, porque toda la organización es consciente de que lo que ocurrió el sábado no puede volver a ocurrir». Esas fueron las palabras del presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, pocos días después de tomar las riendas del partido en el convulso Comité Federal que, el 1 de octubre, acabó con la dimisión de Pedro Sánchez. Han pasado ya seis meses, quedan dos para las primarias en las que los militantes elegirán a su próximo líder y, en el foro que debía servir para hablar de ideas y proyecto y aparcar por un momento la batalla orgánica, el mismo dirigente asturiano demostró ayer que la herida sigue muy abierta.
La mayoría de los socialistas admiten ya que, tras la disputa sobre la investidura de Mariano Rajoy que hizo saltar por los aires al partido —abstención o terceras elecciones— se escondía en realidad una guerra por el control de la organización. «Nos enrocamos en el ‘no’ cuando nos dimos cuenta de que intentarían hacer recaer sobre nosotros, exclusivamente, el coste de la abstención para fulminarnos— confiesa uno de los miembros de la ejecutiva de Sánchez que con más vehemencia defendió que no se dejara gobernar al PP . El único que actuó con cierta honestidad fue Guillermo Fernández Vara; los demás antepusimos los intereses propios». Y, aún así, el tiempo no ha servido para ahogar el relato, ficticio o no, que dividió al partido en dos aquellos días.
Últimos movimientos
Es cierto que se ha producido un cierto movimiento; que la mayoría de los cargos orgánicos que estuvieron con Sánchez ya no lo están; que optaron por una opción mucho más ortodoxa, la de Patxi López , y que a algunos de ellos, como la secretaria general de los socialistas madrileños, Sara Hernández, se les pudo ver este sábado en el Auditorio de la Fundación Once donde la gestora celebró un foro de debate que puso el colofón a la elaboración de la ponencia marco del 39º Congreso, coordinada por Eduardo Madina. En este periodo, además, se ha superado la amenaza de ruptura con el PSC. Pero también es verdad que la división persiste. El exsecretario general arrastra tras de sí a muchos simpatizantes seducidos por su recién adquirido discurso contra el poder establecido y por la idea de formar parte activa de las decisiones de la formación. Tantos que, aun a riesgo de dar munición a los ‘sanchistas’ que le acusan de falta de neutralidad, Javier Fernández fue incapaz de obviar en su intervención una reflexión sobre cómo debe funcionar el PSOE. «Queremos una organización en la que haya espacio para compartir acuerdos y para mantener desacuerdos, capacidad para generar consensos y para manejar disensos. Pero democratizar el partido no es convertirlo en una asamblea permanente, ni avanzar hacia una organización más débil y un liderazgo más fuerte», dijo.
Sus palabras llamaron especialmente la atención porque la gestora había tomado la decisión de no llevar a este foro una ponencia de estatutos para evitar que el foco del debate estuviera una vez más en lo interno, en lugar de en las propuestas para mejorar la vida de los ciudadanos. Finalmente, sin embargo, el documento de más de cien páginas de «ideas» (del que ya se adelantó un resumen hace unos días) no se repartió siquiera a los participantes con el argumento de que es mejor incorporar las aportaciones hechas durante los debates de la jornada antes de hacerlo público.