Diario de León

Rajoy trata de seducir a Cataluña invirtiendo más de 4.000 millones

«Es tiempo de reconstruir puentes, sellar grietas y mirar hacia adelante», asegura el presidente.

Rajoy, durante su intervención de ayer en Barcelona. ANDREU DALMAU

Rajoy, durante su intervención de ayer en Barcelona. ANDREU DALMAU

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Cristian reino | Barcelona

Quizá llega tarde, pero el presidente del Gobierno trató ayer de seducir a los catalanes para que crean en el proyecto común de España con un anuncio de inversiones millonarias en las infraestructuras de Cataluña. Mariano Rajoy quiso escenificar así que el Estado, a pesar del desafío independentista, no ha roto con la comunidad catalana.

En su particular visión de la estrategia del palo y la zanahoria, el presidente del Gobierno se presentó ayer en Barcelona con un cargamernto millonario de hortalizas. Otros días la carta de presentación ha tenido la forma de recursos ante el Tribunal Constitucional a decisiones del Parlamento o el Gobierno catalanes, pero hoy era el día de hacerse querer con 4.200 millones bajo el brazo.

Rajoy, en vísperas del choque de trenes, pasó de la llamada operación diálogo, que no ha dado frutos, a la operación infraestructuras y a ofrecer hechos concretos, frente a lo que él calificó de «aventuras empobrecedoras». «Es tiempo de reconstruir puentes, sellar grietas y mirar hacia adelante», afirmó en un foro empresarial organizado por la Moncloa en Barcelona y que contó con una nutrida representación de la flor y nata económica catalana. La Generalitat tuvo una presencia limitada al consejero de Territorio, ya que Carles Puigdemont está en Estados Unidos y Oriol Junqueras declinó la invitación. La conferencia de Rajoy en la capital catalana, dos días después de su última visita para calusurar el congreso del PP catalán, ponía fin a una sequía institucional de nueve meses sin dejarse ver. Su presencia había levantado mucha expectación, teniendo en cuenta el contexto de cada vez mayor enfrentamiento entre las instituciones catalanas con el resto de España como consecuencia del referéndum.

El presidente fue fiel a su estilo y si alguien esperaba que se saliera del guión se llevó un chasco: «Nuestra respuesta política no va a soslayar la ley, lo que sería un disparate, ni el diálogo», dijo a los que deseaban que hiciera un anuncio de mayor calado político que económico.

Una y otra vez

Aunque hay sectores de la sociedad catalana, ajenos al soberanismo, que le piden que ponga sobre la mesa una oferta de encaje para Cataluña dentro del Estado, una suerte de tercera vía que pudiera neutralizar el proceso separatista, y que incluso Artur Mas podría llegar a contemplar, según ha expresado en las últimas semanas en conferencias fuera de Cataluña. Pero de momento Rajoy limita su oferta para hacer frente al proceso secesionista a la búsqueda de la concordia, el diálogo y la promesa de inversiones. Una especie de reconocimiento implícito de incumplimientos del pasado condensado en el anuncio de un plan para inyectar 4.200 millones hasta 2020 y más de 6.000 millones hasta 2025, en trenes y equipamientos para la red de cercanías, el Corredor Mediterráneo, el aeropuerto de El Prat y carreteras de Cataluña. Un compromiso «personal», dijo, frente a los que desde el independentismo acusan a la administración central de no cumplir nunca lo anunciado. El jefe del Ejecutivo es consciente de que necesita aliados locales y pidió ayuda al empresariado catalán para «ganar la batalla» de la moderación, la responsabilidad y la sensatez, y en definitiva para derrotar al independentismo, que tiene la mayoría absoluta en el Parlamento catalán y que lleva cinco años marcando la agenda catalana.

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