El expresidente y la CUP, divorciados
Después de enviarle a la «papelera de la historia» y vetar su investidura hace año y medio, la CUP volvió a ensañarse con el expresidente de la Generalitat, al que llamó «hipócrita» y reclamó que deje de ser «embajador del proceso», un cargo simbólico para defender la causa independentista que le ha encomendado Carles Puigdemont. El cara a cara protagonizado por Mas y el diputado de la CUP Benet Salellas fue muy duro y escenificó el divorcio que existe entre los anticapitalistas y el expresidente catalán. «Deje de representar este proceso, no nos ayuda a ganar el referéndum», le espetó Salellas, que habló de la «mafia» convergente y dijo que «CDC ha sido un entramado corrupto». «Pongan un poco de humildad», replicó el exjefe del Ejecutivo autonómico porque «a mí también hay cosas que hacen que no me gustan».