El pacto del Gobierno con el PNV, nueva arma contra el secesionismo

El Ejecutivo ve complicado atraer al Pdecat a la segunda fase de negociación de los Presupuestos.

Rajoy durante la votación de las siete enmiendas al proyecto de Ley de Presupuestos. S. BARRENECHEA

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León

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nuria vega | madrid

El acuerdo multimillonario sellado a varias bandas entre el Gobierno y el PNV tuvo ayer un doble impacto. Si bien cumplió con su propósito, salvar el primer escollo de los Presupuestos en el Congreso, proporcionó un nuevo argumento al Ejecutivo frente al independentismo catalán. En su batalla por abrir una brecha en el bloque separatista y atraer al Pdecat al lugar que históricamente ocupó CiU, fuentes gubernamentales exhibieron los resultados de la negociación con el grupo vasco: «Unos apuestan por las secesiones, otros por las inversiones».

Tanto el Gobierno como el PP asumirán este mensaje en sus argumentarios. Más allá del Cupo, un elemento del régimen de financiación específico del País Vasco, los recursos anunciados en materia de infraestructuras sirven al Ejecutivo como ejemplo de lo que puede lograrse si las dos partes se sientan en la mesa de negociación y la Generalitat aparca el referéndum.

La oferta no es nueva. Recién asumidas sus nuevas funciones como ministra para las Administraciones Territoriales, Soraya Sáenz de Santamaría dejó clara su intención de abordar 45 de las 46 demandas que el presidente catalán, Carles Puigdemont, expuso a Mariano Rajoy en 2015. Es decir, todo menos la consulta.

El diputado del Pdecat que intervino ayer en el pleno presupuestario quiso marcar la diferencia entre el PNV y su formación, sin Cupo que negociar. Aprovechó por ello para rescatar la antigua reclamación del pacto fiscal con un sistema de financiación propio y censuró el trato a Cataluña en el reparto de ingresos y gastos para 2017. «La operación diálogo, si alguna vez existió, la finiquitaron estos Presupuestos», sentenció Ferrán Bel.

El anuncio de que la antigua Convergència está dispuesta a presentar ahora «muchísimas enmiendas parciales» a las cuentas animó, sin embargo, al Gobierno, necesitado de nuevos socios para aprobar dentro de un mes el dictamen final.

El empate a 175 diputados alcanzado ayer en el hemiciclo, permitió al PP tumbar las siete enmiendas a la totalidad de la oposición gracias al apoyo de C’s, PNV, Coalición Canaria, Foro Asturias y UPN. Pero la cifra es insuficiente para que los Presupuestos salgan adelante la semana del 29 de mayo. Al Gobierno le falta un escaño.

Fuentes gubernamentales detectan en el Pdecat algunos síntomas de querer restablecer puentes en el Congreso. En el PP estiman que, en el mejor de los casos, el partido podría plantearse su abstención a cambio de acuerdos beneficiosos para Cataluña.

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En todo caso, una de las primeras puertas que tocará el Ejecutivo será la de Nueva Canarias.