Susana Díaz busca recuperar fuerzas en el fortín socialista de Andalucía
m. d. tortosa | sevilla
«Ya sabéis que no me gusta perder ni al parchís, pero he perdido». Susana Díaz repite esta frase en los últimos días para hacer ver que sí ha asumido su derrota frente a Pedro Sánchez. Y que, en la nueva etapa del PSOE, ella se centrará en Andalucía con el compromiso de no inmiscuirse en las decisiones del secretario general, de no volver a una guerra como la mantenida tres años hasta el desenlace del 21 de mayo. Siempre, eso sí, que haya reciprocidad. Sánchez ya le ha contestado que no alentará una candidatura en su contra que desestabilice al principal gobierno del PSOE en España. Estos han sido los últimos mensajes cruzados de una semana de shock emocional para la presidenta de Andalucía y sus estrechos colaboradores, embarcados todos en un buque de la victoria que se hundió la noche del domingo.
¿Y ahora qué? Como Scarlett O’Hara en el final de Lo que el viento se llevó , Susana Díaz se aferra a Tara (Andalucía), su hogar, para recuperarse de una pérdida difícil de remontar en política, según admiten dentro y fuera de su partido. Díaz vio claro que su refugio para recomponer la imagen de perdedora es el fortín socialista en Andalucía, la comunidad de 8,4 millones de habitantes que ella gobierna con un presupuesto de 31.000 millones de euros.
Es la única comunidad en la que ganó las primarias, además con bastante margen, un 63% frente a un 31,6% de votos de Sánchez y un 5,1% de Patxi López.