Villarejo amaga con ventilar los trapos sucios del CNI
M. S. p. | Madrid
La comparecencia del controvertido excomisario de ‘asuntos especiales’ José Villarejo ante la comisión de investigación del Congreso sobre la ‘policía política’ se ha convertido casi en un asunto de Estado, y ha terminado implicando a algunas de las más altas instituciones del país. Villarejo, otrora reacio a declarar en el Parlamento, se muestra ahora ansioso por explicarse en la Cámara baja y ya ha hecho saber al entorno Centro Nacional de Inteligencia (CNI), con el que mantiene una guerra abierta y al que culpa de haber intentado acabar con su carrera, que si pisa la sede parlamentaria está dispuesto a airear los trapos sucios de los servicios secretos. Desde supuestos seguimientos a Corinna, a irregularidades en la contratación del Yak-42, pasando por trabajos de dudosa legalidad en el ‘caso Nóos’ o maniobras extrañas en el ‘caso Pujol’.
El entorno de los servicios secretos no oculta su nerviosismo ante la posibilidad de que Villarejo, que durante tres décadas en la policía estuvo dedicado a algunos de los trabajos más delicados en el cuerpo, termine en el Congreso. La llave de su interrogatorio la tiene el PSOE que ahora lidera Pedro Sánchez.