Castilla y León evoca el embrión de paz que germinó

Homenaje de la Diputación de León al concejal asesinado. MARCIANO
Numerosas manifestaciones y actos públicos han recordado durante los últimos días en Castilla y León el vigésimo aniversario del secuestro y posterior asesinato por ETA del concejal del PP en Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco, «uno de los momentos más difíciles de la historia de la democracia».
«Con la perspectiva que ahora nos da el tiempo, hace veinte años y en medio de todo el dolor ocasionado nunca podríamos haber imaginado que hoy nos veríamos libres de la amenaza de ETA», declaró ayer el alcalde de Valladolid, Óscar Puente (PSOE).
Fue durante la concentración de cinco minutos, convocada por la Federación Española de Municipios y Provincias, celebrada ayer en la plaza Mayor de Valladolid y que, además del alcalde, respaldó la presidenta de las Cortes de Castilla y León, Silvia Clemente, y la delegada del Gobierno, María José Salgueiro.
La respuesta social que produjo aquel luctuoso episodio fraguó en el denominado Espíritu de Ermua, que también recordó la delegada del Gobierno en Castilla y León, María José Salgueiro al término de la concentración, a la que también asistió el presidente del PP en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero.
«Lo mínimo que podemos hacer es recordar ese momento histórico de las multitudinarias y numerosas manifestaciones, ese Espíritu de Ermua que se debe mantener en el futuro y que entonces marcó un antes y un después en la lucha contra ETA», analizó Salgueiro.
El presidente del PP de Castilla y León y alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, ensalzó el papel de las víctimas del terrorismo como «ejemplo» para la sociedad española, pese a sobrellevar «la carga más dura» de las últimas décadas.