Pablo Iglesias tiene un problema: Catalunya sí que es Pot se rompe
El grupo de izquierdas, víctima del proceso secesionista

El secretario general de Podem Catalunya, Albano Dante Fachín (i) y Joan Coscubiela (d), en el Parlament.
Primero fue el PSC, más tarde CiU y ahora le ha tocado a Catalunya sí que es Pot. Si en algo se ha convertido el proceso soberanista es en una enorme máquina que devora partidos políticos. Todo el que se le acerca, de momento salvo Esquerra, porque la CUP también ha sufrido lo suyo, acaba quemándose. El último damnificado ha sido la coalición que formaron Iniciativa y Podem para concurrir juntos a las pasadas elecciones catalanas, representando a la izquierda alternativa, que está por el referéndum, pero no comparte la hoja de ruta que plantean Puigdemont, Junqueras y la CUP. Del artefacto de izquierdas no participó Barcelona en Comú, el partido de Ada Colau, que prefirió no presentarse a las autonómicas, pero en cambio sí alcanzó un acuerdo con ecosocialistas y morados para las generales, en las que concurrieron bajo la marca En Comú Podem.
Las tensiones en Catalunya sí que es Pot han estado a la orden del día casi desde su nacimiento, porque ICV y Podem no han acabado de congeniar y además porque a algunos dirigentes morados les ha podido el ego y no han acabado de entender en qué consiste la disciplina de grupo. Las diferencias también han sido ideológicas, por la cercanía con el independentismo de algunos diputados de Podem. Las tensiones explotaron ayer de manera definitiva con el anuncio de Joan Coscubiela, portavoz del grupo parlamentario, de que abandonará la política cuando acabe la legislatura. Fue uno de los protagonistas de las dos eternas jornadas parlamentarias del miércoles y el jueves, en las que se mostró muy crítico y crispado, más incluso que PP y Ciudadanos, con los independentistas, lo que le ha situado ya en la cabeza del ránking como uno de los enemigos oficiales del secesionismo. La intervención de Coscubiela, en una imagen inédita y marcada de simbolismo, fue ovacionada desde la bancada popular, naranja y socialista.
En cambio, dentro de su grupo parlamentario, Albano Dante Fachín, secretario general de Podem Cataluña, permaneció quieto, sin aplaudir y visiblemente molesto con su jefe de filas. Coscubiela y Fachín chocan continuamente. "Estoy aquí porque mis padres me enseñaron a luchar por mis derechos. No quiero que mi hijo Daniel viva en un país donde la mayoría pueda tapar los derechos de los que no piensan como él", afirmó en el transcurso de lo que definió como las "48 horas negras" del independentismo, en las que la Cámara catalana aprobó la ley del referéndum (miércoles) y la de transitoriedad jurídica (jueves). Fachín dijo que también quería votar en contra de la ley de transitoriedad, como hizo todo el grupo de la izquierda alternativa, pero discrepó con los motivos esgrimidos por Coscubiela, de quien opinó que no fue respetuoso con el Gobierno catalán y los grupos secesionistas.
Era el segundo acto de indisciplina en apenas horas. El primero fue durante el debate de la ley del 1-O. Cuando iba a tomar la palabra el presidente del grupo, Lluís Rabell, que es independiente, aunque está en la línea de las tesis de Coscubiela, el diputado Joan Giner, de Podem, pidió a la presidenta de la Cámara poder intervenir, compartiendo el turno, pero Coscubiela le denegó el permiso. En ese momento, la mitad del grupo se levantó y abandonó el hemiciclo.
Catalunya sí que es Pot está roto y Fachín tiene buena parte de la culpa. Quien lleva las riendas moradas en Cataluña es un político poco ortodoxo. Se enfrentó a la dirección nacional de Podemos cuando decidió desmarcarse del nacimiento de la formación Catalunya en Comú, en la que participaron los comunes de Colau, Iniciativa y algunos dirigentes de Podemos, pero no la dirección catalana.
Pablo Iglesias tiene un problema en Cataluña, pues la marca catalana va por libre. "Iglesias me ha pedido que dimita. Pero no lo pienso hacer", desafió Fachín en agosto al secretario general. El lunes que viene, el líder de Podemos participará en el acto de la Diada que los comunes han organizado en Santa Coloma, con Colau y Domènech, pero no con Albano Dante.