Rajoy da por enterrado el referéndum y llama a la Generalitat a desistir en su idea
El Ejecutivo admite su «preocupación» y pide al Gobierno catalán evitar males mayores.

Mariano Rajoy compareció ayer en La Moncloa. CHEMA MOYA
El presidente del Gobierno enterró ayer el referéndum del 1 de octubre. Mariano Rajoy compareció en La Moncloa a las nueve de la noche y tras una jornada de arrestos, registros e incautaciones de material, el jefe del Ejecutivo dio por desmantelada la consulta y llamó a la Generalitat a abandonar sus propósitos. «Saben que este referéndum ya no se puede celebrar, nunca fue legal ni legítimo, ahora no es más que una quimera imposible», sentenció.
Con la seguridad de contar con el respaldo del PSOE y Ciudadanos, Rajoy intentó disuadir al independentismo de seguir adelante. «Permitan -pidió- que la gente pueda pasar página de estos días tan aciagos».
En los momentos álgidos de la crisis catalana, el presidente siempre se ha procurado el respaldo de socialistas y liberales. Lo hizo el 7 de septiembre, cuando a punto de aprobar el secesionismo la última de las leyes de desconexión y convocado formalmente el referéndum, citó en La Moncloa, siempre por separado, a Pedro Sánchez y Albert Rivera. Ayer el protocolo volvió a activarse con dos encuentros que sirvieron al jefe del Ejecutivo para ahuyentar las sombras de fragilidad en la posición común frente al desafío independentista.
A primera hora de la mañana, el secretario general del PSOE se desplazó hasta la sede del Gobierno para analizar la situación en Cataluña tras las últimas detenciones de altos cargos de la Generalitat. La reunión no trascendería hasta pasadas las doce y media, cuando Rivera tomó el relevo de Sánchez y trasladó al presidente su respaldo sin fisuras. «Es momento de serenidad, pero también de firmeza», argumentó el líder de Ciudadanos.
Fuentes de su entorno revelaron que la cita se había concertado durante el día anterior. Es decir, horas antes de que la Guardia Civil procediera a registrar consejerías, naves e instituciones de la Generalitat; el martes en el que el Congreso evidenció sus diferencias sobre cómo afrontar el reto catalán y tumbó, con los votos del PSOE, una proposición no de ley de Ciudadanos que planteaba cerrar filas con el Gobierno y el poder judicial.
Esa tarde dejó el sabor agridulce del desencuentro. Pero ayer, el PSOE dejó claro su respaldo al Ejecutivo.
Fuentes de La Moncloa confirmaron su satisfacción con la respuesta de los dos partidos en una jornada de difíciles equilibrios en la que los arrestos de miembros de la Generalitat provocaron en las calles la reacción que el Gobierno quería contener. En el Ejecutivo confesaron su «preocupación» por la tensión disparada en cuanto salió a la luz la operación de la Guardia Civil.
Rajoy prometió ayer «prudencia», pero avanzó que «cada ilegalidad y cada vulneración tendrá su respuesta firme» e instó a evitar males mayores. «Estaban avisados», había sostenido doce horas antes en el Congreso. Ya por la noche recordó su promesa de que el «Estado de Derecho no fallaría».