PERFIL CARLES PUIGDEMONT
Un independentista «plasta» con una idea clara: «He venido a hacer el trabajo»
Apenas era conocido en los círculos políticos de Cataluña y fuera de ella, un desconocido; tampoco pertenecía al cogollo directivo de CiU ni era miembro del ‘pinyol’, el selecto club de Artur Mas. Pero en enero de 2016 el entonces presidente de la Generalitat, acorralado por la CUP, posó su dedo en Carles Puigdemont para salvar el proyecto soberanista. El alcalde de Gerona se convirtió en el 130 presidente de la Generalitat.
Artur Mas, dolido con Mariano Rajoy escogió un sucesor soberanista pata negra, alguien a quien no le hizo falta subirse
al caballo de la independencia
porque nunca había descabal-
gado. El segundo de los ocho
hijos del pastelero de Amer
era desde sus años mozos un
independentista «plasta»,
definición de uno de sus
pocos amigos de toda la vida.
En 1980 fue a un mitin de Jordi Pujol y quedó prendado. Desembarcó en la política profesional, antes había desarrollado su carrera profesional como perio-
dista, a partir de su elección como diputado en el Parla-
mento de Cataluña en 2006. Luego fue el primer regidor nacionalista de Gerona.
En esos menesteres estaba, cuando Mas, cuya cabeza exi-
gía la CUP para mantener su
imprescindible apoyo al Gobierno, le llamó en enero de 2016.
La sorpresa fue monumental. «No tenía derecho a no acep-
tar», comentaría después.
Tuvo claro su cometido: «He venido a hacer el trabajo. Un trabajo irrepetible que no tiene continuidad», confesó al periodista Josep Riera Font en el libro
‘Me llamo Carles. De qué está hecho el president’. Puso incluso plazo a su tarea, 18 meses.
Lo ha hecho tres meses después.