Diario de León

El masivo 12-O de Barcelona planta cara por segunda vez a Puigdemont

Una pelea entre ultras de extrema derecha empaña la movilización constitucionalista.

Banderas de España, durante la manifestación de ayer en Barcelona. ENRIC FONTCUBERTA

Banderas de España, durante la manifestación de ayer en Barcelona. ENRIC FONTCUBERTA

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Cristian Reino | Barcelona

Dos días después del pleno de la Cámara catalana en el que Puigdemont amagó con proclamar la independencia, miles de personas salieron ayer a la calle en Barcelona para reclamar al presidente de la Generalitat que restituya el orden constitucional en Cataluña.

La protesta del 12-O a favor de la unidad de España no tuvo ni de lejos la afluencia que la que el constitucionalismo celebró el domingo pasado en la capital catalana para presionar al mandatario nacionalista antes de su esperada comparecencia parlamentaria, pero sí fue la mayor concentración de cuantas ha convocado el antiindependentismo en la ciudad condal para conmemorar la festividad del 12 de octubre. Entre un millón de personas y 350.000 superaron el domingo todas las expectativas y escenificaron que el constitucionalismo ha dicho basta y no está dispuesto a seguir en silencio.

En esta ocasión fueron unas 85.000 personas, 65.000 según cifras de la Guardia Urbana, las que se movilizaron en la plaza de Cataluña bajo el lema ‘Catalunya sí, España también’. Desde la organización no quisieron facilitar datos de asistencia, a pesar de que el domingo sí lo hicieron. «La mayoría silenciada tiene que verse respaldada con el Estado de derecho, es el momento de que se oiga la voz de todos los que se oponen al independentismo», según expresó la presidenta de Concordia Cívica, Teresa Freixes.

El llamado ‘unionismo’, según la expresión acuñada desde el bando nacionalista, ya ha salido del letargo y se presenta como un nuevo actor político, para visualizar que no hay una única voz en la sociedad catalana y en la opinión pública. La concentración, convocada por Sociedad Civil Catalana, contó con representantes de PP y Cs. No así del PSC, que sí estuvieron el domingo.

En el turno de los parlamentos, las entidades convocantes negaron que Puigdemont declarara la independencia el martes pasado, pero aun así reclamaron medidas contra la «sublevación sediciosa». «Amagó con proclamar la independencia. Al final, parece que le temblaron las piernas y la DUI quedó reducida a una confusa pantomima, más propia de patio de colegio que de sede parlamentaria», según el manifiesto leído al final de la protesta. «La secesión de Cataluña ni se consumó anteayer ni se consumará pasado mañana», expresó el texto de los constitucionalistas. Y acabó pidiendo «firmeza democrática frente al golpismo delirante». Entre los asistentes, Inés Arrimadas, recibida al grito de «presidenta, presidenta», o Alberto Fernández Díaz, del PP.

Un policía herido

La manifestación, no obstante, se vio empañada por una batalla campal, protagonizada por una veintena de ultras, que se lanzaron sillas y destrozaron la terraza de una cafetería en el centro de Barcelona. La trifulca entre miembros de la extrema derecha causó heridas leves a un policía municipal y se registró en la popular cafetería Zurich, en la plaza de Cataluña, al final de la manifestación convocada por Sociedad Civil Catalana. Todo apunta a que la pelea la protagonizaron dos grupos de hinchas radicales de fútbol, del Valencia y del Atlético de Madrid, que se habrían desplazado a la capital catalana para participar en la marcha españolista contra la secesión. Desde Sociedad Civil Catalana se desmarcaron de los hechos violentos.

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