Puigdemont y Junqueras quitan la secesión unilateral de su programa
Junts per Catalunya y Esquerra apuestan por alcanzar la independencia pactando con el Estado.

Junqueras y Puigdemont, en una imagen de archivo. QUIQUE GARCÍA
Cristian reino | Barcelona
Tras el fracaso de la lista unitaria de las formaciones secesionistas, que han preferido, en especial Esquerra, concurrir en solitario para medir sus fuerzas en las urnas, los partidos independentistas ultiman la confección de sus programas y buscan puntos en común para tratar de reflejar una cierta unidad de acción. De concretarse las conversaciones que mantienen Esquerra y PDeCAT estos días y que ya están plasmadas en un borrador, ambas fuerzas separatistas renunciarían a la vía unilateral y, aunque vuelven a poner sobre la mesa la reivindicación de la autodeterminación, esta vez la condicionarían a un acuerdo con el Estado. Esta renuncia a la independencia a las bravas supondría un cambio radical respecto a la legislatura anterior, que acabó con la celebración de un referéndum sobre la independencia sin el consentimiento del Gobierno central, con la proclamación de la república catalana independiente por parte de la Cámara catalana y con la aplicación del artículo 155.
Los programas aún no están cerrados y podrían variar en los próximos días, pero la sola consideración de descartar la vía unilateral permite ya dos lecturas. La primera es que el secesionismo pisa el freno y que PDeCAT y Esquerra han entrado en una senda algo más realista, después de semanas haciendo autocrítica y reconociendo que Cataluña no estaba preparada para saltar al vacío. La segunda, que ambos partidos toman precauciones ante las advertencias judiciales, pues los ocho exconsejeros del anterior Gobierno catalán siguen en prisión y, además, un programa rupturista podría ser impugnado y utilizado en su contra en los procesos judiciales. Incluso hay quien podría pedir la ilegalización de las candidaturas.
Más despacio
Fuentes independentistas admiten que a partir de ahora todo tendrá que ir mucho más despacio y que las prisas podrían quedar aparcadas. Uno de los dirigentes que lo reconoció ayer en público fue Joan Tardá. «Posiblemente habrá que explorar otros caminos al margen de la unilateralidad», afirmó el diputado republicano. En cualquier caso, Tardá mantiene que el camino a la independencia «no tiene retorno» aunque, insistió, para alcanzarlo habrá que ser «suficientemente inteligentes para buscar nuevas estrategias».
De momento, el acuerdo no hace mención a cómo se pretende negociar en el futuro la independencia con el Gobierno de Madrid, pero ya de entrada descarta el sí o sí impuesto en la pasada legislatura que ha provocado el encarcelamiento de buena parte del Ejecutivo catalán, la huida a Bélgica del expresidente de la Generalitat y cinco consejeros más y la imputación de los miembros soberanistas de la mesa de la Cámara catalana.
La voluntad de Esquerra y Junts pel Catalunya es que la CUP se sume al acuerdo programático, algo que parece del todo improbable. Los anticapitalistas se desmarcaron de inmediato de los puntos que negocian sus exsocios en el ‘procés’ y zanjaron en que la «unilateralidad es la única vía que existe para forzar al Estado a negociar». «Renunciar a la vía unilateral sería como decir: ‘No bueno, como el Estado es muy malo y nos pega mucho y hay mucha represión, y amenaza mucho pues dejamos de ser independentistas’. Pues no», se afirmó ayer desde la CUP.
A quien podría sonarle algo mejor la música es a Catalunya en Comú, la formación de Ada Colau. Aunque desde el independentismo se ha dicho hasta la saciedad que el referéndum del 1 de octubre ya dio un mandato democrático para declarar la independencia, el PDeCAT y ERC dan síntomas de abrirse a otra consulta pactada, a la postre el que ha sido siempre el gran objetivo del soberanismo catalán y la reivindicación que se le ha negado una y otra vez desde Madrid.