El Congreso aprueba el Cupo vasco con el menor apoyo de la historia
C’s y Compromís rechazan el pacto entre los gobiernos de Rajoy y Urkullu y Bildu se abstiene.

El ministro de Hacienda Cristóbal Montoro atiende a los periodistas en el Congreso. JUAN CARLOS HIDALGO
maría eugenia alonso | madrid
El Congreso aprobó ayer la actualización de las leyes del Concierto Económico vasco y del Cupo para los próximos cinco años, una ‘rara avis’ en el entramado autonómico que se debe al régimen foral del País Vasco, que como Navarra tiene cedidas más competencias y realiza su propia recaudación de impuestos. Lo hizo en un debate exprés, bronco y de acusaciones cruzadas entre PP, PSOE y Ciudadanos, los partidos que pactaron la aplicación del artículo 155 en Cataluña.
Hasta ahora el modelo vasco de financiación superaba el trámite parlamentario sin ninguna oposición, pero esta vez se enfrentó a la abstención de Bildu y el rechazo del 10% de la Cámara, el que suman los 32 diputados de la formación de Albert Rivera y los cuatro de Compromís. Dos partidos muy diferentes, situados prácticamente en las antípodas ideológicas pero que coinciden en que la financiación de todas las comunidades autónomas debería estar recogida en la Carta Magna, y no sólo la de los territorios forales con el fin de evitar el «mercadeo» del Gobierno de turno.
El titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, fue el encargado de defender los dos proyectos de ley bajo la atenta mirada del consejero de Hacienda vasco, Pedro Azpiazu, y del presidente del PNV, Andoni Ortúzar, que seguían con interés la sesión desde la tribuna de invitados. «Cuando hay lealtad y respeto a las instituciones cualquier acuerdo es posible», remarcó el ministro, en una alusión al proceso independentista, que ayer volvió a sobrevolar la Carrera de San Jerónimo.
Frente al malestar generado por anteponer la financiación vasca a la reforma del sistema de financiación autonómica, Cristóbal Montoro realizó un esfuerzo retórico por justificar las dos normas subrayando su constitucionalidad y contribución a la estabilidad económica de la economía vasca y española y explicando a sus señorías qué es el Cupo o cómo es el sistema tributario en el País Vasco. Una intervención «algo técnica», como reconoció el titular de Hacienda, pero que, a su entender, merecía la pena «después de oír algunas cosas». Y ahí miró al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que en las últimas semanas ha elevado el tono contra el «privilegio fiscal» con el que el Ejecutivo de Mariano Rajoy se pasa, en su opinión, «por el arco del triunfo» la igualdad territorial.
Pero ni la rotunda defensa que el ministro de Hacienda realizó de las dos normas ni la soledad parlamentaria arrugó al líder de Ciudadanos, que arremetió duramente contra el Gobierno y el «cuponazo» por incrementar la desigualdad entre los españoles. «No estamos dispuestos a callar y a mirar hacia otro lado», espetó Rivera a Montoro.
El dirigente liberal tiró de datos de Hacienda para explicar la «injusticia» del Cupo. Aseguró que el País Vasco, con la segunda renta per cápita, recibe 3.387 millones de euros según el cálculo anterior del cupo mientras Madrid aporta 19.205 millones a la solidaridad interterritorial; Cataluña, 9.892 millones; y Valencia, 1.735 millones. «Este Cupo no responde a un cálculo técnico, sino a un amaño político», lamentó Rivera.
Los valencianos se declararon «hartos» de que el «eje económico» pase siempre por Madrid, Cataluña y el País Vasco y reivindicaron sus derechos en materia económica. El resto de grupos cerraron filas. Entre otros motivos, porque el acuerdo alcanzado ayer apareció en el Congreso como el ejemplo a seguir en Cataluña.