Los vetos entre los partidos apuntan a nuevas elecciones
cristian reino | barcelona
Si las encuestas no se equivocan y los independentistas no son capaces de revalidar la mayoría absoluta que obtuvieron en 2015, el baile de pactos posteriores a las elecciones del 21-D puede dibujar un escenario ingobernable en Cataluña como consecuencia de los vetos que unos y otros están planteando a los acuerdos transversales entre bloques. Todo depende de los resultados y de las posibles variantes que puedan deparar, pero de entrada la posibilidad de una nueva convocatoria electoral no es aventurada.
La formación republicana parte como favorita en las encuestas y es el rival a batir. Pero si gana, necesitará alianzas. Esquerra tiene dos escenarios sobre la mesa. El primero, reeditar el pacto a tres bandas suscrito en la pasada legislatura con Convergència y la CUP. La otra opción que tiene Esquerra en mente es buscar un frente de izquierdas, con Catalunya en Comú y la CUP, para insistir en el proceso constituyente y apostar por el referéndum. Junqueras e Iglesias llevan tiempo trabajando esta posibilidad. El tripartito también podría ser con el PSC, aunque republicanos y socialistas lo niegan.
Ciudadanos, actual primera fuerza de la oposición en Cataluña, tiene solo una posibilidad de gobernar: que las formaciones constitucionalistas sumen la mayoría absoluta. Pero incluso ni así podría llegar Inés Arrimadas a la presidencia de la Generalitat, pues de momento sólo el PP garantizaría su apoyo.
Los socialistas lanzaron el jueves un mensaje contundente y anunciaron que no apoyarán ni a las fuerzas secesionistas ni harán presidente a un candidato de derechas, en este caso Inés Arrimadas, de Ciudadanos.
De partida, la lista del expresidente catalán buscará el entendimiento con los secesionistas.
A Catalunya en Comú las encuestas les dan un resultado muy modesto, en torno a 10 escaños (sobre 135). Pero su situación, en el centro del tablero, puede concederles un papel decisivo.
El PP está en una situación cada vez de mayor irrelevancia en la Cámara catalana y las próximas elecciones pueden aumentar su crisis en Cataluña.
Los anticapitalistas solo entran en dos salas de baile de pactos. La primera, para dar como resultado una fórmula como la que ha gobernado estos dos últimos años. Los antisistema insisten en que la república declarada tiene que ser aplicada y se resisten a que ERC y Junts per Catalunya renuncien a la vía unilateral. También entrarían en un tripartito de izquierdas entre republicanos y comunes.