Diario de León

Torrent acelera la investidura

El independentismo desafía al Estado convocando para hoy el pleno de investidura de Turull El secesionismo se adelanta a la decisión de Llarena y trata de que Turull comparezca ante el juez del Supremo como presidente.

El presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent. DALMAU

El presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent. DALMAU

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efe | BARCELONA

Nunca antes como ayer se pudo ver tan claro que el proceso soberanista catalán ha sido un remedo del juego del gato y el ratón. Horas después de que el juez del Supremo Pablo Llarena provocara una nueva tormenta en el mundo independentista tras citar el viernes a Jordi Turull y cinco diputados investigados para revisar si les envía a prisión, JxCat, ERC y la CUP pergeñaron el enésimo cambio de guión en el último momento con un adelanto a mañana mismo del debate de investidura. Un giro que puede tener consecuencias judiciales y que vuelve a elevar la tensión en el conflicto entre Cataluña y el resto de España.

Aunque la intención de los secesionistas era celebrar el pleno de investidura la semana que viene, entre el lunes y el miércoles, el movimiento del magistrado llevó a los secesionistas a anticiparse a la jugada y convocar para hoy —17 horas— el pleno para la elección del presidente de la Generalitat. Una convocatoria de tapadillo y casi en secreto del pleno más importante y solemne que puede celebrar un Parlamento, y que llevó al presidente de la Cámara, Roger Torrent, a improvisar a última hora de la tarde una ronda de contactos exprés y telefónica con los grupos parlamentarios para proponer a Jordi Turull para la sesión de hoy por la tarde. La celebración de un pleno exprés no es inédita en Cataluña. Hace dos años y medio, Artur Mas renunció a la presidencia un sábado y Carles Puigdemont fue investido al día siguiente. Las prisas vuelven a apoderarse del independentismo, que busca una vez el efecto simbólico de un presidente de la Generalitat electo, declarando en el Supremo y puede que inhabilitado o enviado a prisión, lo que alimentará el discurso victimista de los soberanistas contra el Estado.

Si bien Esquerra y PDeCAT habían lanzado algunas señales de que querían rebajar la tensión de la legislatura, al final no han podido imponerse al criterio de Puigdemont y JxCat, que insisten en mantener el desafío. Horas antes, de hecho, cuando Torrent anunció (antes de conocer la decisión de Llarena) que la investidura sería la semana que viene, el presidente de la Cámara catalana afirmó que «hace falta un gobierno efectivo que actúe a pleno rendimiento». «Es la hora de avanzar», insistió en varias ocasiones el presidente de la Cámara, al que los grupos de la oposición acusan de tener bloqueado el Parlamento. Sin embargo, horas después sus palabras quedaron en agua de borrajas porque la elección de Turull no garantiza un gobierno efectivo, como pide él mismo, Esquerra y el PDeCAT.

La CUP votará a favor

La CUP anunció en un principio que no apoyaría la elección de Turull, pero las circunstancias cambiaron de golpe y para los anticapitalistas todo lo que sea ruido, desafío, inestabilidad y mantener la tensión con el Estado es la vía correcta, aunque para ello tengan que investir a un presidente que la oposición vincula sin ambages con la trama de corrupción del 3% y a pesar de que su programa de gobierno sea autonomista, según su propia definición.

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