El secesionismo pide investir a Puigdemont pero trabaja en un candidato alternativo
JxCat, la CUP y la ANC abogan por la reelección del expresidente para ahondar el desafío al Estado.

La líder y portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas, durante su intervención ayer en el pleno del Parlament. QUIQUE GARCÍA
cristian reino | barcelona
Casi cien días después de las elecciones del 21-D, el independentismo sigue atrapado en su propia tela de araña: quisiera investir a Carles Puigdemont, pero sabe que no es posible. No solo por cuestiones legales, sino también políticas, porque ni siquiera en el frente secesionista tienen una estrategia unívoca. Aun así, las tres fuerzas independentistas aprobaron ayer una propuesta de resolución parlamentaria, que reconoce el derecho de Puigdemont, Jordi Sànchez y Jordi Turull a ser investidos. Fue la respuesta política del secesionismo a la detención del expresidente de la Generalitat el pasado domingo en Alemania. Una nueva declaración simbólica de la Cámara catalana, que ya aprobó hace un mes una resolución para reconocer la «legitimidad» del expresidente.
En este punto, la unidad en el independentismo brilla por su ausencia. Las tres formaciones secesionistas pueden reivindicar de manera genérica que Puigdemont, y los otros dos candidatos fallidos, tienen todos sus derechos políticos en vigor, a pesar de que los tres están en prisión, pero los tres grupos no tienen los mismos planes. La CUP, una parte de Junts per Catalunya y la ANC insistirán en los próximos días y semanas en convocar un pleno de investidura para elegir a Puigdemont a sabiendas de que su reelección no sería efectiva, sino un nuevo gesto de desobediencia que sería perseguido por la vía penal.
«No renunciaremos a la investidura de Carles Puigdemont», aseguró ayer la diputada de JxCat Gemma Geis en el pleno convocado de urgencia para responder a los encarcelamientos. «Pedimos un pleno ya para investir a Puigdemont», apuntó el portavoz de la CUP, Carles Riera. «Sería un acto de soberanía del Parlamento», alentó la ANC, desde los pasillos de la Cámara.
Esquerra, en cambio y a pesar de que Gabriel Rufián mostró su disposición a que el recluso de Neumunster pueda someterse a la votación, discrepa de sus socios. Desde el inicio de la legislatura, los republicanos tratan de convencer a sus socios de que hace falta formar cuanto antes un gobierno efectivo, que recupere las instituciones, ponga fin al 155 y que para llevar a cabo esa tarea se quiere un candidato sin causas judiciales abiertas.
Esquerra, además, no quiere comprometer a Roger Torrent y a los miembros de la Mesa, que serían los que pagarían las consecuencias de la investidura de Puigdemont, que solo sería posible desobedeciendo al Constitucional y reformando la ley de la Presidencia. El republicano Torrent ha parado en varias ocasiones los pies al expresidente. Anuló su pleno de investidura cuando en JxCat ya celebraban la victoria y ayer volvió a marcar distancias dejando en la nevera la petición neoconvergente para permitir delegar el voto del expresidente.
Cuando quedan menos de dos meses para que muera la legislatura por su propio peso, al independentismo se le acumulan los problemas. Con Puigdemont en una prisión alemana, Oriol Junqueras en la de Estremera, Marta Rovira fugada en Suiza y Jordi Sànchez y Jordi Turull, también en prisión, el secesionismo carece de un líder que guíe al movimiento en un momento de fuertes divisiones internas y de tensiones crecientes. Falta liderazgo y falta proyecto.
Unos apuestan por seguir jugando en campo embarrado e insistir en el desafío, lo que implica nuevas querellas y aumentar la nómina de procesados. Sectores de JxCat y la CUP están por mantener la unilateralidad. Pero el Pdecat y Esquerra, en cambio, abogan por un gobierno efectivo cuanto antes.
Después de días tormentosos, el independentismo se ha cohesionado frente a la «represión» y los encarcelamientos, pero no consigue unirse para elegir al presidente de la Generalitat. La CUP formalizó el jueves pasado su paso a la oposición y dio por acabada su alianza con neoconvergentes y republicanos. JxCat y Esquerra, por tanto, tendrán que sacar adelante la investidura solos. Fuentes independentistas apuntan que trabajan ya en el plan D, tras la imposibilidad de elegir a Puigdemont, Sànchez y Turull, y que cuentan con cuatro o cinco candidatos sobre la mesa. Todas las miradas apuntan sobre Elsa Artadi, a quien se ha señalado como la aspirante en cuanto fracasara la vía legitimista. Fuentes secesionistas aseguran que ella no quiere, y descartan también a Eduard Pujol, portavoz de JxCat.
El pleno de urgencia convocado por el independentismo en la Cámara catalana, por lo demás, arrojó como novedad la escenificación, ya perfilada el sábado pasado, del nacimiento de un frente soberanista, con las tres fuerzas secesionistas y los comunes, a favor de los presos y en contra de la represión.