El incidente entre Torra y el embajador enturbia la cita con Sánchez
Los prolegómenos de la reunión del 9 de julio entre los presidentes del Gobierno y de la Generalitat hacen presagiar que la cita no será una balsa de aceite. Pedro Sánchez se reafirmó ayer en que los dirigentes independentistas encarcelados no son presos políticos y en que nunca permitirá la celebración de un referéndum soberanista en Cataluña. Lo mismo que dijo el embajador español en Washington el miércoles por la noche en presencia de Quim Torra y que provocó una airada respuesta del presidente catalán.
La política de gestos hacia la Generalitat de Cataluña que ha puesto en marcha Sánchez desde que llegó a la Moncloa puede tener el mismo futuro que la fallida ‘operación diálogo’ de Mariano Rajoy. Torra y las fuerzas secesionistas no quieren «buenas palabras», quieren abordar y pactar la celebración del referéndum de autodeterminación. «El Gobierno de España ha sido bastante claro en esta cuestión durante muchos años y no ha cambiado», zanjó Sánchez. Para rematar sentenció: «Presos políticos en España no hay».
Estos dos conceptos motivaron un serio incidente en Washington entre Torra y el embajador Pedro Morenés durante un acto en el Museo de Historia Afroamericana organizado por la Smithsonian Institution. Primero intervino Torra para denunciar que su antecesor, Carles Puigdemont, vive «forzado en el exilio», y otros líderes independentistas son «presos políticos». Morenés, ex ministro de Defensa con Rajoy, subió al estrado para tachar de «propaganda» independentista el discurso del presidente catalán. Negó la existencia de presos políticos y señaló que si están en la cárcel es por vulnerar la ley y por orden de un juez. Momento en que Torra junto al resto de la delegación catalana abandonó el salón.
El Smithsonian ha cancelado las conferencias de ambos previstas para hoy.