Torra abre una nueva etapa y dice que no es el momento de la unilateralidad
El president insiste en el derecho de autodeterminación, pero contempla una alternativa a la secesión.
Torra comparece en la librería Blanquerna. JUAN CARLOS HIDALGO
cristian reino | madrid
Quim Torra acudía a la cita consciente de que en dos horas no se soluciona un problema que cuando menos surgió ocho años atrás, el día que el Constitucional tumbó una parte del Estatuto catalán. Por ello, las expectativas no eran demasiado altas. El líder de la Generalitat quería que el presidente del Gobierno reconociera que la cuestión catalana es un problema político que se resuelve de forma política, y en ese sentido logró su objetivo. Hasta ahí hubo coincidencia entre ambos mandatarios. Torra había pedido además poder hablar del derecho de autodeterminación. Pudo explicarse en la Moncloa sobre la independencia de Cataluña y valoró haber encontrado a un presidente del Gobierno con ganas de escuchar y tomando notas. Se mostró satisfecho por ello. «Ha habido muy buen rollo», expresaron fuentes de la Generalitat. «Largo, de trabajo, sincero y franco», calificó el encuentro Quim Torra.
En parte, ese era el objetivo central del encuentro. Romper el hielo, abrir el diálogo y empezar a mirarse a la cara, después de años de dura pugna política y judicial. El jefe del Ejecutivo autonómico incluso habló del inicio de una «nueva etapa», en la que se ha «abierto un hilo de esperanza». El jefe del Ejecutivo catalán compareció en la librería Blanquerna, sede de la delegación de la Generalitat en la capital de España, y dejó entrever un cierto optimismo. «La reunión ha ido muy bien», dijo.
Se desconoce la razón de tanto optimismo, ya que Sánchez y Torra escenificaron una vez más que la administración central y la catalana chocan a la hora de poner recetas concretas para solucionar la cuestión catalana y casi el único acuerdo al que llegaron es que seguirán hablando, lo cual difiere respecto a reuniones anteriores, como la de Artur Mas con Rajoy en 2012, que dio origen al inicio del proceso, o la de Carles Puigdemont también con Rajoy en 2016, que sirvió de antesala de la apuesta por la unilateralidad. El dirigente nacionalista destacó que Sánchez se refirió en términos de plurinacionalidad y de España como nación de naciones y dijo incluso que ambos gobiernos están ya en fase de «negociación política». «Me niego a pensar que no encontraremos ninguna solución», remató.
Sin embargo, el presidente de la Generalitat, que se presentó a la cita con el lazo amarillo que lucen los independentistas para reclamar la libertad de los presos, insistió en defender el derecho de autodeterminación, citó los ejemplos de Quebec, Escocia y Kosovo y aseguró que cualquier solución para Cataluña pasa por ejercer el derecho de autodeterminación. Minutos antes, la vicepresidenta del Gobierno había negado la existencia de ese derecho. Aseguró además que le había trasladado al líder socialista que no renuncia a «ninguna» vía para alcanzar la independencia. En este caso, volvió a dar una de cal y otra de arena, fiel al libro de estilo nacionalista, ya que al mismo tiempo dijo que este «no es el momento» de abordar el «debate sobre la unilateralidad».
Torra, en cualquier caso, dejó abierta una puerta a una posible solución intermedia. Y es que apeló a la «inteligencia» de Pedro Sánchez para que en próximos encuentros puedan buscar una solución, que desde la parte catalana no descartan que pueda ser un referéndum no sobre la independencia sino sobre la propuesta que el Gobierno central pudiera poner sobre la mesa, ya sea un nuevo Estatuto o una oferta para mejorar el encaje de Cataluña dentro del Estado. «No es suficiente con admitir que hay un problema político, la solución debe votarse», afirmó el presidente de la Generalitat.