Torra no parará hasta alcanzar la independencia
El presidente de la Generalitat eleva la presión sobre Sánchez y advierte de otro 1-O.

Torra, Torrent y Colau en la ofrenda a Lluís Companys. QUIQUE GARCÍA
cristian reino | barcelona
El independentismo aprovechó ayer la conmemoración del 78º aniversario del fusilamiento del expresidente de la Generalitat, Lluís Companys, por el régimen franquista para reivindicar su figura, trazar un paralelismo con el encarcelamiento de los líderes del ‘procés’ y para pedir gestos al Gobierno central y a los poderes del Estado.
Quim Torra, durante su discurso frente a la tumba de Companys, fusilado en 1940 en el castillo de Montujuïc, en Barcelona, afirmó que no es suficiente con exhumar a Francisco Franco de la tumba del Valle de los Caídos e instó al Ejecutivo de Pedro Sánchez a que «elimine todos los reductos franquistas que quedan en el Estado» y que anule los juicios del franquismo, como el de Companys. Además reclamó al rey y al Gobierno que «condenen» el asesinato del último presidente del Ejecutivo catalán en la II República.
Un día antes de que se cumpla el primer aniversario del ingreso en prisión de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, Torra, que hoy visitará a los ‘jordis’, elevó el tono épico y se mostró dispuesto a todo con tal de lograr la independencia. «Por Cataluña y por la vida. Estos fueron los ideales de Companys, estos son nuestros ideales. Por estos ideales estamos dispuestos a luchar hasta el final con todas las consecuencias», remató. Horas después, en el municipio leridano de Tarròs, donde nació Companys, mantuvo el verbo desafiante: «En algún momento, los catalanes deberemos decir basta y ese punto está a punto de llegar».
El presidente de la Generalitat lleva semanas avisando de que las sentencias del juicio por el 1-O serán un antes y un después. Por ello, presiona a la Fiscalía y a los jueces con un nuevo 1-O si las sentencias no son absolutorias. Aunque la consecuencia puede ser también un adelanto electoral en Cataluña.
La épica del enfrentamiento y la retórica republicana siguen marcando el discurso del presidente de la Generalitat en un intento de opacar una realidad, que es muy distinta. Sin ir más lejos, la comisión bilateral de infraestructuras que integran el Gobierno central y la Generalitat se reunió ayer por primera vez en más de once años, un encuentro que evidencia que ambas partes, con discreción, intentan sentar las bases para una normalización en las relaciones.
Torra, en cualquier caso, cree que es el momento de presionar a Sánchez (hace semana y media le lanzó un ultimátum), a escasos días de que la Fiscalía presente el escrito de acusación del juicio del 1-O.
El presidente catalán elevó el tono para buscar algún gesto de Sánchez, pero su insistencia lleva el riesgo de que puede recibir la misma medicina.