El Gobierno pone distancia con la gira presupuestaria del líder de Podemos

Íñigo Urkullu saluda a Pablo Iglesias. ADRIÁN RUIZ DE HIERRO
r. gorriarán | madrid
El Gobierno miró con recelo la visita de Pablo Iglesias a Oriol Junqueras y otros líderes secesionistas encarcelados para hablar de los Presupuestos. Pero el encuentro con el lehendakari Iñigo Urkullu colmó su paciencia por innecesario para la aprobación de las cuentas del próximo año. Los socialistas, a pesar de la nueva y relajada fase de sus relaciones con Podemos, están convencidos de que la gira presupuestaria del líder de la formación morada es otra muestra de su afán de protagonismo y su empeño por estar en el centro del candelero. «Refuerza su personalidad», bromeó el líder del PSC, Miquel Iceta. «Este Gobierno no delega ni envía a nadie a negociar una tarea que le es propia», advirtió la ministra de Hacienda. El Ejecutivo, insistió María Jesús Montero, no se siente «responsable» del encuentro carcelario con Junqueras ni de la visita institucional al lehendakari. Con el primero se podría entender la mediación porque el Gobierno carece de canales directos con el recluso de Lledoners, pero con el segundo existe una fluida comunicación, reconocen en la Moncloa y Ajuria Enea. Es más, agregan fuentes de Hacienda, ya se han efectuado los primeros contactos con el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, sobre el proyecto presupuestario. La portavoz del comité electoral socialista, Esther Peña, se sumó al malestar y apuntó que Iglesias «responderá de sus actos ante los suyos», no ante el Gobierno de Sánchez porque no le ha hecho hingún encargo.