Torra está dispuesto a «todo» en la batalla final por la república
El sector más irreductible del independentismo, liderado por Carles Puigdemont, se resiste a reconocer la realidad autonómica y a dar por concluido el proceso secesionista, a pesar del fracaso de los hechos de octubre de 2017, y ayer se conjuró para seguir hasta el final, cueste lo que cueste.
El presidente de la Generalitat y su antecesor presentaron el viernes en Bruselas el Consejo para la República, una suerte de lobby independentista para internacionalizar la causa nacionalista, pero que Torra y Puigdemont quieren disfrazar como parte del entramado institucional de Cataluña. Esta especie de gobierno en el ‘exilio’, financiado con la aportación de 10 euros de cada simpatizante (ya hay 40.000 inscritos), se estructurará en un consejo ejecutivo y una asamblea de representantes que trabajará en cinco ámbitos: el político, el internacional, el jurídico, el cultural y el del conocimiento.
A su puesta de largo asistieron buena parte de los miembros del Gobierno de Torra, así como diputados de JxCat y ERC, los exconsejeros instalados en la capital belga, además de las plataformas secesionistas. No así la CUP, que rechaza las iniciativas «simbólicas». En el acto, el independentismo lanzó mensajes muy contundentes, muy alejados de la búsqueda de un entendimiento con Madrid. Torra advirtió al Gobierno central de que no tiene «miedo» a las consecuencias de hacer efectiva la república y que está dispuesto a «todo». Junto a Torra, los líderes del secesionismo elevaron el tono épico, en un momento de indecisión general y de falta de estrategia.
El president, que inicia hoy un ayuno de dos días en apoyo a los presos en huelga de hambre, insiste en la retórica republicana.