Diario de León

Sánchez no descarta recurrir a los secesionistas para gobernar tras 2020

El presidente del Gobierno establece como único límite a eventuales pactos de investidura el respeto a la Constitución.

El presidente Sánchez durante su comparecencia en el Palacio de La Moncloa tras el último Consejo de Ministros de 2018. J. C. HIDALGO

El presidente Sánchez durante su comparecencia en el Palacio de La Moncloa tras el último Consejo de Ministros de 2018. J. C. HIDALGO

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paula de las heras | madrid

«Moción de censura, estabilidad y elecciones». Esa fue la hoja de ruta que planteó Pedro Sánchez desde la tribuna del Congreso el día en el que pidió el apoyo del resto de fuerzas parlamentarias para expulsar al Gobierno de Mariano Rajoy. El jefe del Ejecutivo defendió ayer desde la Moncloa, durante el tradicional balance político de fin de año, que la estabilidad existe ya en todos los planos, el económico, el político y el social. «Este Gobierno ha hecho más en siete meses que el anterior en siete años», llegó a proclamar. Sin embargo, alejó la idea de un adelanto electoral.

Como ya hizo a los pocos días de asumir el cargo, el presidente del Gobierno dejó claro que su intención es agotar la legislatura, es decir, seguir gobernando hasta 2020 siempre y cuando consiga sacar adelante los Presupuestos de 2019 (aunque no quiso especificar qué hará en caso contrario). A tenor de las encuestas y del actual clima político, no tiene hoy por hoy ninguna garantía de que los ciudadanos vayan a avalar el discurso triunfalista que ayer exhibió sobre su gestión. Y él mismo lo vino a reconocer. «Lo que sea -dijo cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que se traslade al ámbito nacional el pacto de gobierno que está a punto de sellarse en Andalucía entre PP, Ciudadanos y Vox- van a decidirlo los españoles con sus votos».

Su cálculo, en todo caso, es que las cosas pueden cambiar más adelante. En el Gobierno no sólo confían en que el resultado de las andaluzas y el éxito de Vox haga reaccionar a los electores de izquierdas sino que creen que si se aprueban las cuentas públicas se asentará el mensaje de que con el PSOE se produce una «redistribución del crecimiento» y, en palabras de Sánchez, una «regeneración moral y política», un capitulo en el que incluyó la exhumación de los restos de Franco del Valle del Caídos, aún pendiente de ejecución.

Incluso en el mejor de los escenarios, los socialistas son conscientes, sin embargo, de que no podrán gobernar en solitario. Y si le dan los números, Sánchez no descarta volver a recabar el apoyo de Podemos y las fuerzas independentistas para gobernar. Hasta ahora, cada vez que alguien contraponía sus críticas a Vox con la dependencia de su Gobierno de ERC y PDeCAT, dos partidos que hace apenas un año violentaron la Constitución y el Estatuto catalán, el PSOE argumentaba que su apoyo no implicó cesiones. «No es lo mismo una moción de censura que una investidura», decían. El jefe del Ejecutivo también insistió ayer en este argumento, pero acto seguido defendió la búsqueda del entendimiento con todos los partidos.

Ante la pregunta expresa de si se comprometería desde ya a no buscar el respaldo de los independentistas en una futura investidura, optó por tirar balones fuera: «Este Gobierno siempre va a apostar por la convivencia y por la Constitución; en ese punto -dijo-, nos podremos encontrar con distintas fuerzas políticas».

Es lo mismo que replicó al ser inquirido sobre por qué no informó de que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, le entregó un documento de 21 puntos durante la reunión que ambos mantuvieron en el Palacio de Pedralbes el pasado día 20. Sánchez alegó que lo importante es que ambos Gobiernos pactaron un texto en el que se comprometen a buscar una solución al «conflicto» que se vive en Cataluña, pero «dentro de la ley». «Lo demás -añadió-, son monólogos». La frase es un reconocimiento implícito de que, de momento, su plan para desinflamar las posiciones de los independentistas no ha funcionado.

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