El Gobierno: «Nadie pedirá perdón por la conquista»
Sólo Podemos respalda la reclamación del presidente de México .

Los reyes, ayer, en Argentina durante su viaje oficial. PEDRO MUÑOZ
paula de las heras | madrid
Ni a México ni a ningún otro país. España no pedirá perdón por los «atropellos» que pudieran haber sido cometidos en la conquista de América hace 500 años, como exigió el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en una carta que él mismo dio a conocer el lunes, pero que fue remitida al Gobierno el pasado 1 de marzo. La respuesta del Ejecutivo al desafío, una vez este se hizo público, fue contuntente. Primero, el Ministerio de Exteriores emitió un comunicado en el que echa en cara al mandatario mexicano su órdago. Después, la vicepresidenta, Carmen Calvo, replicó tajante: «No va a ocurrir eso». A pesar de que la misiva de López Obrador fue remitida al Gobierno y al jefe de la diplomacia española, va dirigida formalmente a Felipe VI como jefe del Estado, según se encargó de desvelar el propio dirigente norteamericano en un vídeo colgado en su cuenta de Twitter, en el que aparece a los pies de un vestigio maya en la zona arqueológica de Comalcalco con su mujer, la doctora en teoría literaria Beatriz Gutiérrez. En él, anuncia sendas cartas al Rey y al Papa para que «se haga un relato de agravios y se pida perdón a los pueblos originarios por las violaciones de lo que ahora —dice— se conoce como derechos humanos».
El Papa Francisco, el argentino Jorge Bergoglio, ya pidió perdón en 2015, durante una visita Bolivia en la que se reunió con el presidente Evo Morales (un referente de la izquierda indigenista americana), por «los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América». España jamás ha considerado ese tipo de reclamaciones pertinentes, pero tampoco se había topado nunca con una exigencia directa como la que plantea López Obrador con el siguiente esquema: «Vamos a reconciliarnos, pero pidamos perdón». «Yo —argumenta— lo voy a hacer también porque después de la colonia hubo mucha represión a los pueblos originarios, fue lamentable lo que pasó». No se puede decir, en realidad, que el asunto haya cogido por sorpresa al Ejecutivo. El propio minisro de Exteriores, Josep Borrell, ha definido en alguna ocasión al presidente mexicano como uno de los nuevos «populistas» que gobiernan en este momento en América, junto a Donald Trump y Jair Bolsonaro.
Una carta pública
Pero una cosa es saber de sus trayetorias y de sus planteamientos indigenistas o antiimperialistas y otra recibir una puñalada por la espalda. Casi lo que más importunó fue el hecho de que el mandatario aireara a los cuatro vientos sus pretensiones (a las que hasta el lunes no habían tenido ninguna intención de responder). «El Gobierno de España lamenta profundamente que se haya hecho pública la carta», dice, no en vano, la primera frase del comunicado de Exteriores. El Gobierno ha hecho muchos esfuerzos por mantener una buena relación con México desde que el pasado diciembre se produjo el cambio de Gobierno. Entre otras cosas, porque son muchos los intereses económicos y empresariales que se pueden ver afectados.