Diario de León

«Los pueblos no somos estadísticas, somos tierras de oportunidades»

Defensor a ultranza del mundo rural, piensa que la mejor experiencia parlamentaria se la ha dado ‘batallar’ con sus vecinos cada día desde la Alcaldía de Almanza. Amigo personal de Pablo Casado, comparten juventud y las ganas de conquistar al electorado desde el centro. Apuesta por poner en valor el Senado, al que ve como la ‘casa de los alcaldes’ .

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M. CARNERO / A. DOMINGO | LEÓN
León

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JAVIER SANTIAGO VÉLEZ

CANDIDATO DEL PP AL SENADO

Nació en Almanza hace 32 años donde estudió hasta los doce. Se licenció en Económicas por la Universidad de León e inició un master de Bolsa en Madrid, donde fue ‘broker’. Lo dejó todo por su pueblo donde regenta un estanco.

—Su elección ha sido una de las grandes sorpresas de la campaña. ¿Que cree que ha buscado en usted el partido?

—Juventud y representación del mundo rural. Se busca un perfil de alcalde joven, que conoce la política y que sobre todo conoce mundo rural.

—Usted no tiene mucha experiencia parlamentaria. ¿Le asusta esta nueva responsabilidad en el Senado?

—No porque al final el trabajo más cercano y el más parlamentario es el del día a día con los vecinos, y eso lo llevo haciendo cuatro años. Creo que ese es el mejor trabajo parlamentario que puede haber, dando explicaciones a los vecinos cada día te hayan votado o no.

— ¿Cuál cree que es el principal problema que tiene el PP a la hora de captar votos?

—Quizá tengamos un problema de sensación de desarraigo con la calle pero no es así porque al final la estructura municipal de alcaldes que tenemos están día a día en contacto con los vecinos. A nivel global puede que sí se pueda pensar que los políticos no pisan la calle por eso hay que valorar elección de buscar alcaldes rurales para representar el partido. También tenemos el problema de la dispersión del voto de centro y del centro derecha. La novedad, las modas hacen que cierta parte del electorado se sienta atraído por otros partidos políticos, pero creemos que al final seremos capaces de concentrar el voto de centro y de centro derecha en el Partido Popular porque pensamos que esa es la estabilidad de Gobierno que necesita España.

—¿Se comenta que Vox está escorando el PP hacia la derecha. ¿Está de acuerdo?

—No, además me ofende mucho la afirmación de las tres derechas porque yo me considero de centro, toda mi familia fue siempre de UCD. Considero que dentro de los cargos públicos y del electorado del PP hay una gran mayoría de personas de centro, por lo que me cataloguen de las tres derechas no me parece bien porque no me considero parte de ellas, no me siento cómodo. No creo para nada que el PP se esté escorando a la derecha. Sí creo que Vox es una escisión de gente del PP que es muy de derechas o que se siente atraía por alguna de sus propuestas más extremas.

—¿Se sentiría entonces más cómodo pactando con Ciudadanos?

—Sí, por supuesto, pero creo que es muy importante al final concentrar el voto en el ?PP por una cuestión muy sencilla, por que cuanta más representación tengamos tanto en el Congreso cono el en Senado tendremos mucha más fuerza a la hora de negociar futuros pactos puntuales o de gobiernos para dar estabilidad a país. 

—¿La dificultad para confeccionar las listas municipales en los pueblos, ¿no es un indicio del divorcio entre ciudadanía y clase política?

—No lo creo. Para empezar en mi comarca no he tenido ningún problema. Lo que sí es cierto es que en el mundo rural, cada vez más despoblado y envejecido, es difícil encontrar a personas, de la edad que sea, que quieran dedicarse de forma desinteresada a la actividad política. La gente de entre 30 y 65 años está trabajando, por lo que somos cuatro ilusos los que nos dedicamos a esto. Yo trabajaba en Madrid de ‘broker’ de bolsa, con un buen sueldo y lo dejé todo para vivir en mi pueblo, porque cría que le debía algo, y decidí dedicar mi tiempo —ya que sólo gano 340 euros al año— para evitar que en mi tierra deje de haber escuela o un lugar donde tomar café, pero como yo ya te digo que quedamos cuatro. Pero bueno, hemos conseguido una lista donde once personas tienen menos de 45 años, lo que no está mal.

—Se ha planteado muchas veces la reforma del Senado como órgano de representación territorial que nunca ha llegado. Ahora, con el voto tan fragmentado, ¿cree que es posible?

—Por una parte considero que la forma de elección del Senado es la más moderna. En las elecciones, tanto a nivel local como en el nivel más alto, en el Congreso y el Senado, la gente tiene que elegir a sus representantes de forma transversal por encima de las siglas. Al final poder elegir al tercero, al cuarto o al quinto de un partido porque el primero consideras que no, creo que es mejor que tener listas abiertas, y tendemos a eso, a que las personas elijan a cada una de las personas y no listas completas, y en eso la elección del Senado está muy adelantada. El problema del Senado es que quizá no se ha sabido vender como cámara de máxima representación de los territorios, de las comunidades, las provincias y los ayuntamientos. De ahí la apuesta de Pablo Casado de que los alcaldes sean los perfectos senadores como máximos representantes de los territorios.

—¿Cree que el Senado tiene una eficacia real?

Sí, claro. Ha quedado demostrado con la reciente aplicación del 155, y no es caso puntual, lo que pasa es que es el más público. Lo que sí creo es que hay que vender mejor lo que se va a hacer. Entre mis muchos compromisos, si salgo senador, es que en los próximos 18 meses voy a visitar todos ayuntamientos de la provincia para darles voz y para dar publicidad a esa labor y esas mociones que vamos a presentar de forma periódica en la Cámara Alta.

—Todas las alarmas de la despoblación han saltado cuando el problema está llegando a las zonas urbanas y se han vaciado los pueblos. ¿Cree que hay solución?

—La despoblación comenzó hace 50 años, y la bandera la llevan cogiendo de forma desinteresada los alcaldes y concejales de los 211 municipios de la provincia de un partido y de otro. Que ahora nos acordemos de la despoblación, me parece bien, pero es tarde. Los que vivimos en un pueblo, y, como en mi caso, somos autónomos, creemos que ha llegado el momento de que dejen de observarnos y nos escuchen. La solución tiene que tener una voluntad política que si mi partido no tuviera yo no estaría aquí, porque soy el máximo defensor del mundo rural, es mi máxima. Lo he hablado en muchas ocasiones con el presidente nacional, si mi partido no tuviera en su agenda para esta legislatura buscar una solución real para la despoblación yo no aceptaría ser senador, porque yo vivo en un pueblo, y sé perfectamente lo que hay que hacer. La solución tiene que se ser a medio plazo, son muchos años en los que prácticamente no se ha hecho nada, y hay que hacerlo en un plazo de 15 años, con una inversión sobre todo económica. Para que ese plan sea eficaz y eficiente tiene que tener cuatro patas: la primera es cuidar las empresas que hay actualmente y traer nuevas. Hace falta crear focos de la industrialización en ocho o diez zonas de la provincia. Pongo por ejemplo la empresa que ha venido a sustituir a Vestas. Si consiguiéramos que una empresa de esas estuviera cada 25 ayuntamientos, salvaríamos esa zona. Segundo, apostar por el autoempleo, ya que en pleno siglo XXI la mayoría de los trabajos se pueden hacer por internet, pero claro, para trabajar desde el pueblo hace falta ayudar a los autónomos, no sólo a los nuevos, a los que llevan ya tiempo trabajado, que tengan rebajas fiscales, y sobre todo facilitar el acceso a internet de alta velocidad. En tercer lugar mantener los servicios esenciales. Un pueblo sin colegio o sin servicio médico diario, es un pueblo muerto. Sobre todo hay que defender la libertad de cada uno de vivir donde quieran. Si una persona quiere vivir en un pueblo nosotros tenemos que darle los servicios para que pueda vivir en ese pueblo. Ojalá que haya mucha más gente que en su libertad decida vivir en el mundo rural. Por último, hay que mejorar las comunicaciones, ya que si tenemos un pueblo accesible podemos atraer empresas, podemos conseguir que la gente que viven en las ciudades apueste por vivir en un pueblo, que es calidad de vida. Otro de los problemas de la despoblación es la falta de vivienda. Ahora mismo buscar una casa para vivir es tarea imposible, no hay viviendas disponibles porque o no están habitables o porque se usan en verano y no las quieren alquilar.

—¿Cree que la transición energética está realmente en marcha o que puede ser reversible?

—Lo que más me llama la atención es la manera tan abrupta de adelantar el cierre de las térmicas, algunas de ellas tan rentables, sin hacer caso la propuesta del PP de que tuvieran que cumplir unos requisitos para el cierre. El impacto es terrible. Yo tengo muy de cerca la de Vellilla del Río Carrión, en Palencia, donde el impacto de la térmica es enorme, no por las 80 personas que trabajan allí sino por todo lo que genera a su alrededor, todo el empleo indirecto, las empresas, los hosteleros....Habla con cualquier vecino de allí, saben perfectamente cual ha sido el único partido que les ha dicho que eso no se puede cerrar, sin obligar a la empresa a que genere los mismos empleos, como ocurrió con Vestas. Para mí es el mejor ejemplo de movilización de las administraciones de forma transversal, independientemente de los partidos, ahí está el verdadero éxito de la lucha por el empleo. Con la minería tenía que haber habido la misma lucha cuando se han ido cerrando las minas, para no dejar a esa gente sin empleo. Eso si hubiera sido una transición. Ahora la solución es crear polos industriales en función de las cualidades y características de cada territorio.

—¿Que es para usted una transición justa en este momento en el que cientos de personas se han quedado sin trabajo de repente?

—Lo primero es que no podemos dejar desatendidas a esas personas, con prejubiliaciones. Hay que hacer reformas con ayudas directas para esos municipios tengan un plus económico para generar empleos a través de las administraciones públicas, ayudas sociales, y sobre todo, una reindustralización, pero ya, de manera urgente. Se tenía que haber empezado ya para frenar esa despoblación que se genera cuando se cierra una mina, que yo la he vivido en mi propia familia.

—Entonces, ¿que ha pasado con todos esos fondos Miner que se han invertido?

—Yo siempre dije que ese dinero que se ha gastado en los últimos 20 años en piscinas, en polideportivos y en otras obras, se tendría que haber invertido en incentivar grandes empresas, como por ejemplo la Fasa, a cambio de crear miles de empleos. Son empresas que general riqueza, empleo, de las que viven cientos de familias y que crean un tejido empresarial.

—¿Cree que León puede sacar algo bueno como provincia de esta transición?

—El cierre de empresas siempre es una mala noticia, lo llames como lo llames, transición, o lo que sea. No ha habido periodo de tiempo para buscar empresas. Si de verdad hubiera una voluntad de crear una transición justa esas empresas ya estaría creadas, antes de cerrar nada. La transición energética es de verdad volver a dar una oportunidad de empleo a esas mismas personas que deciden vivir en el mundo rural, si no estaríamos hablando de la España vaciada.

—¿Cree que hay una intención de desmantelar el servicio de Feve?

—El problema es que en estos caso las administraciones en Madrid solo ven los datos, por eso necesitamos representación. Ven el número de usuarios y actúan, nos tratan como estadísticas. El mundo rural no es una estadística es un territorio de oportunidades y si eso no lo ven los gobiernos estamos muertos. El mundo rural es una tierra donde unos pocos valientes deciden quedarse a vivir, a partir de ahí hay que sumar a la gente que queremos que venga a apoyar a esos valientes. Por eso hay que invertir en la Feve, es un servicio imprescindible para los jóvenes del mundo rural y para los mayores.

—¿Cree que hay alguna solución laboral al problema sanitario que está dejando sin profesionales a los pueblos?

—La gente no quiere trabajar en los pueblos. Cuando yo estudiaba en el pueblo la mitad de los niños eran hijos de funcionarios que trabajaban allí, medicos, profesores, guardias civiles...Creo que es importante fomentar el arraigo de todos esos trabajadores, ¿como?, con acceso a vivienda y con incentivos económicos.

—Este año llegará por primera vez el agua de Riaño a Sahagún después de 32 años. ¿Que le parece esta lentitud en la trasformación de los regadíos?

—Al final no somos conscientes de la cantidad de burocracia y de trabas administrativas que hay en el mundo rural. Yo me he dado cuenta desde que soy alcalde. Por eso en nuestro programa yo he propuesto una perspectiva más rural, porque no es lo mismo legislar en una ciudad que en un pueblo. Para traer una empresa de madera a Almanza, que ahora comenzará las obras, llevamos trabajando 18 meses y eso no puede ser, hay que agilizar más los trámites.

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