JUAN JOSÉ LUCAS SENADOR
«León me pedía una autovía y tiene tres»

Lucas visitó León acompañado por Antonio Silván, Juan Martínez Majo y Juan Carlos Suárez-Quiñones, junto a los que aparece en la sede del Partido Popular de la capital.
MIGUEL ÁNGEL ZAMORA | LEÓN
Lamenta haber visto crecer a sus hijos por teléfono. No se paga eso ni con la cartera del Ministerio de la Presidencia, ni con la vicepresidencia del Senado. Ni tampoco con la presidencia de la Junta de Castilla y León. Juan José Lucas pasó ayer por León.
«Vengo por un compromiso político y por otro de gratitud y reconocimiento a una provincia que durante diez años me lo ha dado todo».«Claro que echo de menos la primera línea de la política. ¡A eso vengo, a ver si quito a todos estos de en medio!», bromeó después de atender a la prensa.
«Desde el punto de vista personal, yo diría que estoy en la retaguardia. Estoy para ser útil. He sufrido mucho con la historia política de León que me tocó vivir desde los tiempos de (Juan) Morano y luego con Isabel (Carrasco) que fue consejera mía. Y le decía al actual presidente que le felicito por la unidad interna que se ha generado en el partido, que no siempre ha sido así. La división ha formado parte del hombre y en algunas provincias, parece que es una constante».
Han sido mucho los problemas que ha tenido en León, «empezando por la minería. Ahí León ha tenido una figura clave en su defensa, que ha sido Luis Aznar. Nadie ha defendido nunca en el Congreso ni el Senado la minería como él», asegura.
El sueño de los leoneses cuando yo llegué era tener una autovía. Hoy hay tres. Amilivia me pidió con insistencia el Musac. Los empresarios de aquí me dieron la medalla de oro». ?Acude con frecuencia a los debates políticos, está prácticamente todos los días en el Senado, escribe artículos, ha pronunciado conferencias en México sobre la transición española «y así mantengo viva la llama de la ilusión y combato la pereza». Por las tardes atiende a la familia: «Había días que recorría tres provincias de Castilla y León. Obtuve la primera mayoría en el 91 y doblamos al PSOE en 1995. Eso tiene un precio personal. Ahora puedo dedicarme a ellos como no pude hacerlo antes». Pero sigue siendo el mismo que cuando era ministro: «Juego las mismas partidas, con los mismos amigos, sigo casado con la misma mujer y tengo el mismo coche».
Cree que antes o después volverá el bipartidismo «pero para eso hay que vacunarse y tardaremos un tiempo». Sobre todo porque han cambiado los dogmas: «Un partido de derechas no puede negarse a la sanidad pública o a la educación pública. Y un partido de izquierdas no puede oponerse a la libre empresa ni a la iniciativa privada».