Portugal, modelo de éxito para la alicaída socialdemocracia europea
El socialista Antonio Costa no ganó las elecciones de 2015, pero logró ser investido primer ministro luso gracias a los apoyos a su izquierda en una alianza que sus adversarios políticos bautizaron como «la geringonça» (‘la chapuza’ en español). Tampoco les quedaban muchas opciones al histórico Partido Comunista y al Bloco de Esquerda -esta última una formación hermanada con Podemos-. Era Costa o dejar gobernar a la derecha, que había ganado sin mayoría absoluta.
Las diferencias entre los tres socios les llevaron a pactar un gobierno monocolor socialista con apoyos externos de las otras dos fuerzas a lo que sumaron el acierto de aparcar asuntos tan espinosos como la apuesta del líder comunista Jerónimo de Sousa por abandonar la zona euro.
El acuerdo se ciñó a fijar una serie de medidas pragmáticas para dejar atrás los años de austeridad propiciados por el rescate de 78.000 millones prestados por la UE y el Fondo Monetario Internacional. Pese a algún altibajo, como la aprobación por parte del Gobierno de una reforma laboral con el apoyo de la derecha, la alianza de izquierda ha funcionado con lealtad, hasta el punto de permitir a Costa agotar la legislatura.
En estos cuatro años, los socialistas y sus socios han logrado reducir el empleo hasta el 7%, se ha incrementado el salario mínimo y se ha reducido la jornada laboral de los funcionarios hasta las 35 horas semanales. El PIB creció el año pasado en un 2,1% mientras que el déficit público se situó en el 0,5%.
Con todo, el primer ministro se prepara a las elecciones de octubre como claro favorito: la duda no es si ganará los comicios, sino por cuánto. Una vez se despeje esta incógnita, quedará por saber si el líder socialista apuesta por seguir contando con el Partido Comunista y el Bloco como socios preferentes.
En la alicaída socialdemocracia europea el portugués se ha convertido en el modelo a seguir. También para el PSOE, que desde el 28-A ha defendido como primera opción limitar su alianza con Podemos a un acuerdo pragmático.