Torra caldea la Diada con la amenaza de no acudir al juicio por los lazos
El secesionismo civil realizará dos peticiones a los partidos en la manifestación independentista del miércoles que viene en Barcelona con motivo de la Diada de Cataluña: unidad y determinación para culminar el ‘procés’. Esta falta de determinación es la que se le echa en cara también al presidente de la Generalitat, que prometió hacer efectiva la república pero hasta la fecha no ha dado ni un paso.
Torra empezó hoy a caldear el ambiente de la gran protesta del 11-S y a responder a los que le acusan de no pasar de la retórica, dejando caer, con visos de que cumplirá su amenaza, de que podría no presentarse al juicio en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña los próximos 25 y 26 de septiembre, en el que se le juzgará por desobediencia al no retirar los lazos amarillos de la fachada de los edificios del Gobierno catalán en la campaña electoral de abril. Torra avisa con un nuevo acto de desobediencia, como lo fue, a su entender, no acatar la orden de la Junta Electoral. «No ir sería poner de manifiesto que nos tenemos que plantar», afirmó en una entrevista en ‘El Punt-Avui’. A medida que se acerca la Diada, que llega en un clima de división en el movimiento independentista, el jefe del Ejecutivo catalán sube el tono. La semana pasada, advirtió en Madrid a los poderes del Estado de que si los líderes del ‘procés’ son condenados, iniciará el camino para «culminar» la secesión. En principio, el dirigente nacionalista cuenta con el respaldo de sus socios de ERC, haga lo que haga el día del juicio. «Respetaremos la decisión que tome», aseguró hoy el presidente de Esquerra en la Cámara catalana, Sergi Sabrià. Los republicanos, en cualquier caso, se mostraron muy críticos con Torra cuando decidió desafiar a la Junta Electoral y se resistió a no retirar las pancartas sobre los presos. Criticaron que el president solo pensara en la política de gesticulación. Con el arranque del curso y con la sentencia del Supremo a la vuelta de la esquina, el independentismo amenaza con iniciar un «tsunami democrático» a favor de la desobediencia civil.