La OMS moviliza a los líderes mundiales en busca de la vacuna definitiva
El calendario apremia. Cuando el balance de víctimas del coronavirus está a punto de romper el umbral de las 200.000 muertes en el planeta, no hay tiempo que perder.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), que aplazó decisiones en los pasos iniciales de la pandemia, por fin se ha puesto en cabeza de la reacción mundial contra la Covid-19. Su actividad es frenética en las últimas jornadas y no hay mañana en la que su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, no comparezca para alertar sobre la urgencia de una respuesta.
Así, el epidemiólogo etíope convocó el viernes, vía videoconferencia, a los principales líderes mundiales para tejer una «colaboración histórica» que permita «acelerar los trabajos para obtener pruebas, medicamentos y vacunas contra el patógeno, y compartir los resultados con todo el mundo para garantizar el acceso equitativo a los tratamientos». Quien no cogió el teléfono fue, como se esperaba, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que parece haber optado por soluciones personales para ‘desinfectar’ a los enfermos. Tampoco China dio señales de vida.
«Nos enfrentamos a una amenaza común que solo podemos vencer con un enfoque común», dijo Ghebreyesus, mientras se iniciaba la reunión virtual. «La experiencia nos ha dicho que incluso cuando hay herramientas, no han estado igualmente disponibles para todos. No podemos permitir que eso suceda».
«La distribución de una vacuna segura y eficaz serán necesarias para interrumpir totalmente la transmisión», indicó Ghebreyesus.
En su opinión, una vacunación masiva permitiría inmunizar a un alto porcentaje de la población.