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León

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El 3 de marzo de 2018, con la intención de distraer la atención en la búsqueda del niño y con la finalidad de dirigir las sospechas sobre su ex pareja, así como con la intención de añadir más sufrimiento a los padres de Gabriel, Ana Julia Quezada colocó una camiseta del menor sobre unas matas, en un cañaveral de un paraje apartado y de difícil acceso.

El 9 de marzo fue convocada una manifestación por las calles de la ciudad de Almería, y durante los actos celebrados en la Diputación Provincial y en la Puerta de Purchena la acusada proclamó que el menor iba a aparecer portando una camiseta donde aparecía la cara del niño y podía leerse: ‘Todos somos Gabriel’.

El día 11 se trasladó a la finca de Rodalquilar y desenterró el cuerpo del niño, para envolverlo en una toalla e introducirlo en el interior del maletero de su vehículo, abandonando la finca. Durante el trayecto en el vehículo, con el niño en el maletero y con absoluto menosprecio hacia Gabriel, profirió expresiones como: «Dónde lo puedo llevar, a algún invernadero, ¿no quieren un pez?, les voy a dar un pez por mis cojones».

El tribunal califica los hechos como un delito de asesinato de menor de 16 años, con alevosía, que es subsumido como delito de asesinato hiperagravado correspondiente a la Prisión Permanente Revisable. Del mismo modo, la sentencia ratifica el buen hacer del tribunal del jurado que vio los hechos y señala que «no hay razón alguna para su anulación y devolución para la celebración de un nuevo juicio», como pedía la defensa de Ana Julia.

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