El Gobierno apuesta por la estabilidad de la Generalitat
El Gobierno declaró ayer su intención de garantizar la gobernabilidad de Cataluña, a pesar de reconocer que las tensas relaciones entre PP y CiU atraviesan por su momento más delicado y obligan a una «seria reflexión». En todo caso, sigue sin estar prevista en la agenda de José María Aznar un encuentro con el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, que pudiera cerrar la crisis. El Ejecutivo, a través de su ministro Portavoz, Pío Cabanillas, suscribió punto por punto todos los reproches dirigidos hacia los nacionalistas catalanes por el número dos del PP, Javier Arenas, por considerar que han quebrado acuerdos en asuntos fundamentales relacionados con la reforma laboral, la estabilidad presupuestaria, la educación y la política antiterrorista. Tras la reunión del Consejo de Ministros, el portavoz gubernamental subrayó hasta en tres ocasiones que el Ejecutivo tiene la voluntad de no romper con CiU y de evitar mayores dificultades aún en el Parlamento catalán. Enviado este mensaje a la opinión pública, desde La Moncloa, igual que desde Génova, se añade que son «difícilmente comprensibles» algunas decisiones de CiU en temas básicos en los que, según puso de manifiesto Cabanillas, «hasta ahora siempre hubo acuerdo».